En cada rincón de Hidalgo hay un platillo para recordar. Esta Semana Santa, come como si no hubiera un mañana

Atrévete con chinicuiles, pásale a los escamoles o solo enchílate con unas buenas chalupas
En estas vacaciones de Semana Santa, el gran plus de recorrer los destinos turísticos de Hidalgo es disfrutar de su exquisita gastronomía, que destaca por las cocinas tradicionales y el uso de ingredientes típicos de cada región, preparados con gran sazón.
Uno de los platillos más representativos del estado es, sin duda, la barbacoa.
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En municipios del Valle del Mezquital y en Actopan —donde incluso se realiza un concurso anual para elegir a la mejor—, encontrarás versiones deliciosas de esta receta que ha pasado de generación en generación.

Si lo tuyo son las enchiladas, tienes que probar las que se preparan en la Huasteca hidalguense. Se sirven con pollo o cecina, acompañadas de ensalada y frijoles. Y como dicen por allá: “a llenar”, ya que muchos restaurantes ofrecen porciones ilimitadas por un precio fijo, así que llega con hambre.

En esta región encontrarás los tradicionales molotes, preparados con masa y chile guajillo, rellenos de papa y acompañados con lechuga, cilantro, cebolla y queso. También son comunes los atoles de masa en distintas presentaciones, ideales para comenzar el día.

En estas zonas boscosas, la trucha es el platillo estrella. Al ser producida en criaderos locales, su frescura es inigualable. Puedes pedirla empapelada, frita, a la mantequilla, a la mexicana o a la diabla, entre otras versiones. Y si estás en El Chico, no dejes de probar las famosas “tachuelas”… pero solo si eres mayor de edad, porque marean tantito.

Si te gustan los sabores únicos, en Santiago de Anaya hallarás delicias como gorditas rellenas de garambullo, palma, sábila o insectos como chinicuiles, escamoles y xamues. Todo, por supuesto, acompañado de salsas artesanales como la de xoconostle. También hay moles, caldos y una variedad de guisos tradicionales.

En Tulancingo no puedes perderte los guajolotes: teleras calientes rellenas de enchiladas, frijoles y alguna proteína como huevo, chorizo o carne. Son tan populares que ya son símbolo de identidad local. Un primo cercano es la torta tradicional de Villa de Tezontepec, donde incluso se celebra una gran fiesta anual dedicada a este antojito. Aquí también se disfruta de barbacoa, antojitos y helados artesanales.

En la capital hidalguense, las chalupas son la especialidad. Llevan pollo deshebrado o carne de res, bañadas en salsa verde o roja, y son infaltables en los mercados y fondas. Lo mejor de Pachuca es que puedes encontrar aquí una gran variedad de platillos típicos de los municipios del estado.

Si te gusta el pan dulce, en Zempoala prueba la “burra”, un pan relleno de queso con piloncillo, perfecto para acompañar con café. En Omitlán de Juárez, el pan de pulque es imperdible, al igual que las mermeladas y licores artesanales de manzana o cahuiche. La oferta gastronómica se completa con cocinas tradicional, internacional y de autor.

El pulque de este municipio es de otro nivel. Puedes disfrutarlo natural o curado en lugares como El Jardín de Mayahuel (La Raya), el rancho La Gaspareña o el tinacal Los Tuzos. Además, se ofrecen platillos preparados con elementos del maguey: tamales, pizzas, alambres y más.

Y por supuesto, no podían faltar los tradicionales pastes de Real del Monte y Pachuca, rellenos de papa con carne, mole, frijoles, rajas, esquites o incluso opciones dulces. Son prácticos, rendidores y muy sabrosos.
Así que ya lo sabes: en estas vacaciones no solo explores los paisajes de Hidalgo, ¡también déjate llevar por sus sabores!

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