Migrante embarazada duerme en la calle en Juárez
 Hace (11) meses · 

Foto: Reforma

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La venezolana Yornela Falcón, con ocho meses de embarazo, subió a un tren para llegar a esta ciudad fronteriza con Estados Unidos, donde duerme sobre unos cartones a la intemperie, bajo un clima frío que no da tregua.

Eran más de las 13:00 horas del viernes y no había comido. Un niño migrante que duerme en la misma área, decía a los transeúntes que si le ayudaban a Yornela para que comiera algo pues estaba sin probar alimento desde la noche del jueves, cuando llegaron a la Plaza Misión de Guadalupe, en el centro.

El recorrido que inició en tren desde Huehuetoca, Estado de México, hasta Ciudad Juárez, Chihuahua, agravó el estado físico de la mujer, ya que no deja de quedarse de intensos dolores en la espalda.

“Me duele mucho la columna, como estoy ya a punto de dar a luz”, menciona, “me duele mucho el cuerpo porque este trajín no es fácil, saltar, correr, subirte a los trenes”.

Como Yornela, así viven miles de migrantes, la mayoría procedentes de Venezuela, que han llegado con la esperanza de cruzar a Estados Unidos y que ante la saturación de albergues y hoteles, tienen que dormir en la vía pública.

“Estamos durmiendo en la calle porque no tenemos, yo no tengo cómo pagar el hotel”, asegura la mujer de 22 años, mientras se cubre del frío con la cobija que la ha acompañado durante el viaje.

Yornela Falcón salió de Venezuela junto con Jefferson Díaz, su pareja, desde el inicio de su embarazo, y recorrieron varios países con el propósito de obtener una mejor oportunidad de vida en el norte del continente.

Acudió a albergues, pero le dijeron que no había camas, y hasta ahora no se ha registrado en la aplicación CBP One habilitada por el Gobierno de Estados Unidos para solicitar su ingreso, pues no tiene celular.

Al igual que miles de sus connacionales, Falcón salió de Venezuela por la situación crítica en el país, donde aunque hay trabajo, la paga no alcanza para las necesidades básicas, además de que no hay alimentos ni medicinas.

Yornela viaja sólo con su cédula, y analizará cuál es la mejor opción porque teme que si se entrega la pueden regresar a Tapachula, Chiapas, y su propósito es Estados Unidos.

Lo más probable, dice, es que dé a luz en Ciudad Juárez, sólo le falta un mes, y después intente cruzar.

Jefferson Díaz, de 20 años, afirma que ha sido un recorrido riesgoso, pero agradece haber llegado a la frontera con El Paso.

“Salimos el 8 de octubre, días antes de que decretaran a la frontera, antes de cerrarla”, recuerda.

Desde octubre de 2022, Estados Unidos restringió el ingreso de venezolanos por sus fronteras, lo que ha provocado que miles estén varados en territorio mexicano.

Jefferson y Yornela cruzaron la selva del Darién y luego tuvieron que dormir también en la calle o en ocasiones en algún hotel en países como Panamá, Honduras, Costa Rica, Guatemala y México.

“Venimos caminando poco a poco porque no tenemos económicamente como pa un pasaje”, afirma el joven de oficio barbero.

Con lo que la gente los apoya en la calle, ya sea pidiendo directamente o limpiando vidrios, es como han podido arribar hasta esta ciudad.

“Tenemos como siete meses de travesía, ocho meses, los meses que tiene ella de embarazo”, añade Jefferson.

“El propósito es cruzar hacia aquel lado para darle lo mejor a mi hijo (…) luchar, trabajar duro, fuertemente para darle lo mejor a mi familia también, ser mejor persona que antes, superarme un escaloncito más, ser mejor persona que ayer”.

En el caso de esta pareja carecen de apoyo de algún familiar que les envíe dinero.

“No tengo a nadie económicamente que me mande plata, y luchando pues, pidiéndole a la gente que nos colabore para ver si podemos seguir adelante, limpiando vidrios, cortando pelo y bueno, pidiendo dinero en la calle”.

Desde Huehuetoca se fueron en tren hasta Irapuato, y de ahí hasta Torreón, Coahuila.

“De Torreón llegamos a Chihuahua y de Chihuahua tomamos otro tren que nos dejó acá, y gracias a Dios todo salió bien”, recuerda.

Yornela viajó dentro de un vagón, y Jefferson, junto a ella o arriba del ferrocarril.

En el punto donde está la pareja duermen otras 10 personas, una de ellas Nicole Echenique, quien llegó a Ciudad Juárez hace 15 días, también en tren.

“Hay muchas personas que no tenemos dónde quedarnos, los albergues están muy colapsados”, lamenta la venezolana de 43 años.

“Ellos acaban de llegar”, dice señalando a Yornela y Jefferson, “Y anoche se tuvieron que quedar aquí durmiendo porque no hay a dónde llegar; para pagar es muy caro, y aparte los hoteles también están colapsados”.

El hotel más económico, cuenta Nicole, es de 100 pesos y es un colchón en el piso, y si quieres una habitación son 500 pesos, 250, depende.

La migrante lamenta que en la travesía en el tren haya robos o intentos, cuando viajan apenas con lo que traen puesto.

“Yo me vine adentro con mi hija porque tengo una niña de 6 años, entonces para no intentar eso me vine adentro de un vagón que estaba pelado, estaba vacío”, externa quien también viaja con un hijo de 23 años.

Pedro Sanchez Briones | Agencia Reforma

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