Dos familias conservan la elaboración artesanal de pan desde hace décadas, con recetas heredadas

Desde 1940, panaderos como los Morales y la señora Saavedra mantienen viva una tradición familiar
Uno de los legados gastronómicos más importantes en Molango, sin duda, es la elaboración de pan de forma artesanal en horno de leña. Y nosotros encontramos varios lugares donde los venden. Aquí les compartimos a dos personas que han mantenido esta tradición, legado de sus padres.
La Panadería Morales surgió en 1940, cuando la masa se pesaba con balanza: de un lado se ponía la piedra y del otro la masa, comentó José Manuel Morales Cortés, hijo del creador de este negocio, quien junto con sus hermanos aprendió el oficio de su padre.
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Entre las variedades que se han hecho en este negocio familiar están el pan de huevo, los tostados, las cemitas, las canillas, el remolino, la fruta de horno, las turcas o tortas. Antes hacían el pan de la vida, de sal con mantequilla, y se colocaba en temporada de Todos Santos.

“Los ingredientes que ocupo son naturales, lo que le da un buen sabor y más vida al pan”, comentó José Manuel, quien considera que es importante mantener la tradición y la calidad de la elaboración de pan de Molango.
Por otra parte, la señora Saavedra nos compartió que elabora pan desde hace unos 30 años, pues sus papás le enseñaron este oficio de piezas caseras. Por ejemplo, ofrece teleritas harinadas, unas piezas de huevo con queso, pan blanco y piloncillo. Algunas piezas son más laboriosas, pues llevan huevo, mantequilla, queso y nata. Vende de todo un poco.
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“Me dicen que enseñe a la familia a hacer el pan y no todos pueden, por lo que lo seguiré haciendo mientras yo pueda”, resaltó.
La venta de los panes es todos los domingos en el mercado municipal de Molango de Escamilla.