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Hace (23) meses

Gobierno a medias

¿Qué tan lejos estamos dispuestos a llegar en la defensa del medio ambiente? ¿Qué es ahora la defensa del ambiente? Los tiempos han cambiado, a pesar de la gran apatía existente al interior de la sociedad, empiezan a darse pasos hacia una forma consciente de hablar del medio ambiente. 

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¿Qué tan lejos estamos dispuestos a llegar en la defensa del medio ambiente? ¿Qué es ahora la defensa del ambiente? Los tiempos han cambiado, a pesar de la gran apatía existente al interior de la sociedad, empiezan a darse pasos hacia una forma consciente de hablar del medio ambiente.

Surgen cada día nuevas iniciativas ciudadanas, acciones que apuntan a la urgente necesidad de revertir los daños que se han generado en el entorno y detener los impactos negativos que se generan por el desarrollo urbano, el sector industrial y cada actividad económica desarrollada.

Pero la pregunta implica no solo la respuesta afirmativa de que vamos hasta donde sea necesario. Es saber decir hasta donde es necesario, describirlo de forma tal que todo mundo sepa de forma total que significa, ir hasta donde sea necesario.

El gobierno federal ha presentado su proyecto de restauración de la presa Endhó, y hemos dicho no es correcto, pero ¿hasta dónde estamos dispuestos a sostener ese no? ¿Es acaso un no que se perderá en el ruido de las declaraciones gubernamentales? ¿Qué implica ese no?

Dijimos que el gobierno federal deberá detener las obras del río Tula hasta que logre determinar si vale la pena restaurarlo y rescatarlo, el no del gobierno es estruendoso al no detener sus obras y no escuchar a aquellos que buscan rescatar el río.

Nosotros afirmamos que la restauración y/o rehabilitación de la zona debe ser integral, hemos puesto sobre la mesa puntos que la autoridad federal no ha colocado y estamos seguros que no daremos marcha atrás.

La defensa del ambiente es la defensa de la vida y la vida no se negocia.

No hay manera que podamos decir, es posible aceptar que unas áreas deben ser destruidas en nombre del progreso, no, porque en el artículo cuarto constitucional, se garantiza el derecho humano a un ambiente sano.

Integralidad en la restauración, implica el aire, el agua y el suelo. El ordenamiento transversal de la zona, es decir, ecológico del territorio, urbano e industrial, alineados con el primero, de manera necesaria.

Determinación de zonas de restauración y de uso intensivo con componentes de sostenibilidad que permitan saber los impactos generados y la forma de atenderlos de forma rápida y eficiente.

No es a medias, las políticas públicas a medias han producido un desastre. Además de que las reformas en materia de impacto ambiental que han permitido la realización de obras sin antes evaluar sus impactos se han convertido en un lastre doloroso para las personas, aun para aquellas que las festinan.

Por eso cuando decimos que la defensa ambiental debe sr seria y frontal, lo decimos porque no puede haber puntos medios en lo que se pueda negociar y hoy ponemos sobre la mesa un tema más.

La industria y su tiempo de trabajo, sus estructuras y su mantenimiento.

Lo hemos visto reflejado en los accidentes, las explosiones y los desastres que se presentan en los corredores industriales. Esto habla de un tema que no se ha querido abordar.

Las industrias verdes, las que tienen certificación por parte de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), están en problemas. De hecho, una planta industrial que tenga 30 años operando es una planta que puede presentar daños profundos que deben ser revisados y explicados a la sociedad.

Las ciudades industrializadas como Tula, Tepeji, entre otras, deben contar con un atlas de riesgo industrial, que nos diga que planta es, el tipo, lo que se produce, el estado general y específico de la misma, además de saber cuales son las medidas preventivas y correctivas que se realizan para darle certeza y viabilidad.

No podemos, bajo ninguna circunstancia, asegurar que el estado de las empresas es óptimo y adecuado, solo porque la autoridad ambiental y económica, deciden creer.

Tampoco podemos certificar que la autoridad es capaz de señalar que las empresas son seguras al cien por ciento, alejado del estribillo corrupto de que debemos aprender a vivir con los riesgos. Por eso, vemos la necesidad de que en el proyecto de restauración se hable del reordenamiento y reconversión tecnológica de la industria. De una revisión puntual del estado que guardan las plantas y exigir que se garantice su seguridad frente a la sociedad.

Hemos insistido que después de la contaminación que genera la termoeléctrica y Petróleos Mexicanos, están el conjunto de industrias que se asientan en la zona como responsables de las emisiones contaminantes a la atmosfera, al suelo y al agua.

Después de tal aseveración, sería infantil asegurar que sus plantas son seguras.

Hay discusiones que aun no terminan en la zona de tula y se abren nuevos temas en la región, temas que han chocado con la indolencia de quien gobierna, con su decisión personal de no construir vías de comunicación con aquellos que piensan diferente.

No basta con decir que es un gobierno de puertas abiertas, cuando las puertas permanecen cerradas y la escucha no es una fortaleza. De ahí los gritos, las exigencias, la molestia de la gente.

De algo estamos seguros, el no atender a los diferentes, solo habla de incompetencia en la tarea de gobierno e incapacidad para atrapar la realidad que se debe enfrentar.

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