Su propósito es sumar capacidades institucionales, homologar criterios y mejorar los mecanismos de revisión de los recursos públicos

Los recursos federales que reciben los municipios representan una oportunidad para impulsar obras, servicios y programas que mejoren la vida de las personas. Pero esa oportunidad conlleva una responsabilidad ineludible: asegurar que cada peso se ejerza con legalidad, transparencia y en beneficio de la ciudadanía.
Con esa convicción, la Auditoría Superior de la Federación y la Auditoría Superior del Estado de Hidalgo suscribimos un Convenio de Coordinación y Colaboración para fortalecer la fiscalización del gasto federalizado. Su propósito es sumar capacidades institucionales, homologar criterios y mejorar los mecanismos de revisión de los recursos públicos.
La relevancia de este acuerdo radica en que permite aprovechar las fortalezas de ambas instituciones. Por una parte, la experiencia técnica, normativa y metodológica de la autoridad fiscalizadora federal; por otra, el conocimiento territorial y la capacidad operativa de la entidad estatal. El resultado es una fiscalización más eficiente, coordinada y con mayor alcance.
Es importante señalar que no se trata de una transferencia de facultades. La Auditoría Superior de la Federación mantiene la conducción y supervisión de los trabajos de su competencia, mientras que la Auditoría Superior del Estado participa en tareas de apoyo técnico que fortalecen los procesos de revisión y seguimiento.
Además de facilitar la revisión de los recursos federalizados, el convenio impulsa la capacitación permanente del personal auditor, la homologación de metodologías y el uso de herramientas tecnológicas que contribuyen a elevar la calidad de las auditorías. La fiscalización moderna exige preparación constante, criterios objetivos y procedimientos sustentados en evidencia.
Otro aspecto destacable es su enfoque preventivo. La rendición de cuentas no comienza cuando se detecta una irregularidad, sino desde la planeación, el registro y la documentación de cada acción gubernamental. Fortalecer el control interno y promover el cumplimiento de la normatividad contribuye a reducir riesgos y a mejorar la gestión pública.
La confianza ciudadana se construye con resultados, pero también con instituciones capaces de trabajar de manera coordinada para proteger los recursos que pertenecen a todas y todos. Por ello, este convenio representa más que un mecanismo de colaboración administrativa: es una herramienta para fortalecer la transparencia, la rendición de cuentas y la buena gestión pública.
Porque cuando la fiscalización se fortalece, se fortalece también la certeza de que los recursos públicos cumplirán el fin para el que fueron destinados: generar bienestar para la sociedad.
La rendición de cuentas no es opción: es deber público.
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