Ojalá entendamos que proteger Cubitos no es cuidar un parque para unos cuantos; es cuidar el futuro de Pachuca.

Ilse Contreras Martínez
Revolución Urbana
Hay lugares que uno conoce de nombre durante años, pero que no descubre realmente hasta que los empieza a vivir.
Aunque soy de Pachuca, fue apenas hace unos meses cuando comencé a correr en el Parque Ecológico Cubitos, un par de veces al mes. Y entendí por qué tantas personas lo consideran un refugio dentro de la ciudad. No solo por sus senderos o por la tranquilidad que se respira, sino porque, por un momento, el ruido de los coches desaparece y es reemplazado por el sonido de las aves, el viento entre los árboles y esa sensación de que la ciudad todavía tiene espacios donde la naturaleza sigue teniendo la voz más fuerte.
Pachuca ha crecido mucho en los últimos años. Hemos visto aparecer nuevos fraccionamientos, vialidades y desarrollos inmobiliarios. El crecimiento de una ciudad es natural, pero también debería tener límites. No todo terreno libre tiene que convertirse en concreto como ahora quieren hacer con este parque.
Cubitos representa mucho más que un parque común. Es uno de los pocos pulmones naturales que todavía tiene nuestra ciudad. Es un espacio que ayuda a regular la temperatura, mejora la calidad del aire y ofrece un hogar para especies de flora y fauna que también forman parte de Pachuca, aunque muchas veces no las veamos.
A veces pensamos que proteger un área natural solo beneficia a quienes disfrutan caminar, correr o hacer ejercicio. Pero la realidad es que sus beneficios llegan mucho más lejos. Los árboles no distinguen entre quienes visitan el parque y quienes nunca han entrado. El aire limpio, la biodiversidad y el equilibrio ambiental benefician a toda la ciudad.
Por eso me preocupa que estos espacios sean vistos únicamente como terrenos disponibles para futuros proyectos. Hay lugares cuyo mayor valor no está en lo que podría construirse sobre ellos, sino precisamente en lo que ya existe.
En una ciudad donde cada vez hablamos más de tráfico, contaminación, olas de calor y crecimiento urbano, conservar nuestros espacios naturales debería ser una prioridad y no una discusión de último momento.
Defender Cubitos no significa estar en contra del desarrollo. Significa entender que una ciudad inteligente también sabe conservar aquello que la mantiene viva.
Porque las ciudades no solo necesitan más calles o más edificios. También necesitan árboles, senderos, aves, insectos, sombra y silencio. Necesitan lugares donde la naturaleza siga teniendo un espacio.
Ojalá entendamos que proteger Cubitos no es cuidar un parque para unos cuantos; es cuidar el futuro de Pachuca.
Porque necesitamos estos espacios públicos para que nuestra flora y fauna sigan teniendo un hogar, pero también para que las próximas generaciones puedan conocer una ciudad que todavía respire.
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