
Casi al final del gobierno municipal, como siempre, se anuncia la creación de una planta tratadora de residuos sólidos en el tiradero del Huixmí, casi al final a pesar de que tiene más de un año gestionándose.
Los que están en el gobierno dirán, que te importa; no sé cómo poner aquí una carcajada, bueno, será después.
Y sí, pues la mayoría estará de acuerdo en que es cosa que, aparentemente, no importa; al final, el tema de los residuos es uno que se está resolviendo de manera favorable. Según, o al menos, es lo que se alcanza a comprender del anuncio realizado en conferencia de prensa.
Me surge la duda: ¿Por qué se denomina planta tratadora? ¿Qué no es más fácil llamarla planta de valorización y transferencia? Pero es solo duda; la pueden llamar como se les antoje al final del día; ellos son los
que gobiernan.
Otra carcajada, no sé por qué.
Los que saben de verdad, señalarán que al final, ni sé lo que estoy diciendo… Puede que tengan razón y más valiera, porque de no ser así… Habría una serie de cosas sobre las que hablar y decir en torno a la no tan famosa planta tratadora de residuos.
La primera de ellas. Pobres ciudades que son gobernadas a salto de remedios, lejos de una agenda estructurada, llena de transversalidad y certeza para los ciudadanos. Que impulse no solo la atención a medias de problemas profundos, sino con acciones que posibiliten el disfrute de derechos humanos y la sostenibilidad en todos los ámbitos de su vida.
Que triste para las ciudades, que sus gobernantes se den la vuelta y escuchen solo a quienes los aplauden pensando que hacen las cosas bien.
Diría qué bueno que ya se van, pero no, quién sabe cómo será el que apenas quiere llegar.
Tanto el ayuntamiento de Pachuca como la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales del gobierno de Hidalgo debieron de dar máxima publicidad a la consulta del manifiesto de impacto ambiental, sobre todo en los fraccionamientos del sur de la ciudad y en las zonas conurbadas con otros municipios.
Al menos, ya si no les interesaba consultar a la ciudadanía de Pachuca, por lo menos a los más afectados por los impactos que puede generar la planta.
Pero, además, no es el ayuntamiento, es una empresa. Qué pena, qué vergüenza, que les da temor tomar en sus manos la responsabilidad de gestionar los residuos y,
en lugar de gastar, ganar unos pesos más para las
arcas municipales.
En nombre del combate a la corrupción y en beneficio de contar con administraciones más agiles, han concesionado siempre el servicio de gestión de residuos y siempre, siempre, les ha ido mal.
Imagino que la planta tratadora de residuos que planean construir en el tiradero del Huixmí apuesta a valorizar y comercializar los residuos que llegan, pero como es una planta tratadora, también apuesta a utilizar el conglomerado de residuos ya existentes en el lugar.
Además de ello, en tanto planta tratadora, tendrá la forma de lidiar con los lixiviados generados, mediante un proceso de tratamiento que evite sus impactos negativos en el ambiente.
Por eso, cuando hablamos de una planta de transferencia, reconocemos que los pasivos ambientales que se han generado hasta la fecha permanecerán y nos serán tocados, saneado el lugar, que no es otra cosa que ponerle tierra encima, liberadores de biogás, entre otras cosas que apuntan a su abandono final.
Sin embargo, en el caso de las plantas tratadoras,
no es así. En ellas los pasivos ambientales se vuelven activos y tienen que asumir que podrán gestionarlos, valorizarlos económicamente y sobre todo tratarlos, lo que implica la generación intensiva de aguas residuales
y lixiviados, los cuales deberán ser tratados de
forma total.
Tiene que definir de manera clara a qué le apuestan con su anuncio como empresa. Por su parte, la Secretaría de Medio ambiente, tendrá que explicar por qué si ya tenía en sus manos la documentación y estaba aprobada, no la dio a conocer de forma transparente y la puso a disposición de los habitantes de la zona.
Es tiempo de que las autoridades municipal y estatal den certeza a la gestión de residuos en los municipios y reorienten los mecanismos usados para su recuperación, gestión y destino. Dando certeza y seguridad a
los ciudadanos.
Hebras.
En esas estábamos todos, cuando el electo presidente municipal aseguró que, en unos meses, la administración tomará en sus manos la gestión de residuos y volverá autosuficiente a Pachuca en ese rubro.
Vaya, la Semarnath plantea unir dos celdas como mejor propuesta para resolver el tema, al menos en los meses siguientes.
La empresa Conadia dice que invertirá 90 millones de pesos en la planta de transferencia, única en su tipo, afirman y, que cuenta, dicen, con los permisos correspondientes para su instalación.
El entrante (léase, presidente municipal electo) asegura que el municipio tomará las riendas de la gestión de los residuos en sus manos y lo hará autosuficiente.
Ahora sí, dijeron en la arena Afición, éramos muchos y parió la abuela.