Tremendo desmadre armó el presidente Trump con sus anuncios de que iba a sacar a todos los indocumentados y hasta algunos documentados con tal, desde su perspectiva, de limpiar a Estados Unidos de los malosos.

Tremendo desmadre armó el presidente Trump con sus anuncios de que iba a sacar a todos los indocumentados y hasta algunos documentados con tal, desde su perspectiva, de limpiar a Estados Unidos de los malosos.
Inicialmente habló de deportar de manera indiscriminada a todo el que tuviera cara de paisano, algo así como primero me los chingo y después averiguo si están o no de forma ilegal en el país.
Así que, después del 20 de enero, todos estaban con el Jesús en la boca, pensando “cómo chingados vamos a hacerle para acomodar a tanto paisano que directa o indirectamente nosotros expulsamos, principalmente por no generar empleos ni crear las condiciones adecuadas para tener una vida digna.
Fue así que la promesa de Trump se cumplió con sus asegunes, porque en algunos estados de la Unión Americana de plano la medida se la pasaron por el Arco del Triunfo y seguramente están diciendo “sí, ajá, ahorita”, pero nomás no se ve que se muevan.
Uno de los casos que incluso están documentados en una carta que le hicieron llegar al gobernador Menchaca es el de Texas, donde integrantes de una asociación defensora de los migrantes le comentan que, hasta el momento, no hay ningún tipo de deportaciones ni redadas ni detenciones de los paisanos en esas ciudades y que ellos están muy tranquilos, tranquilidad que le comparten al gobernador.
El documento relata que en la primera administración del presidente Trump los ilegales mexicanos fueron altamente beneficiados, porque hubo mucho trabajo de construcción, ramo en el que los paisanos, sobre todo los hidalguenses, se pintan solos y son muy calificados.
Dicen que fue con Trump que las remesas que enviaban a sus comunidades aumentaron significativamente, por lo que ahora esperan que las cosas se den igual como en los primeros cuatro años de su mandato.
Es tal su confianza en la administración de Trump que los paisanos aprueban que haya deportaciones de aquellos que cometieron delitos, porque, dicen, el presidente de los Estados Unidos quiere librar a su país de los narcos y del demonio de las drogas y por eso está sacando a los verdaderos malosos que le hacen daño al pueblo estadunidense.
Los dirigentes de la organización defensora de los migrantes en Texas aseguran que el mismo jefe de la Policía les ha confirmado que por el momento no van hacer redadas y no van a detener con fines de deportación a ningún paisano, porque no tienen los recursos necesarios para esas maniobras, razón por la cual están respetando a los migrantes y la situación está en calma en Texas.
Recuerdan además que los migrantes son generadores de las remesas, principal sostén no solo de las familias receptoras, sino de la economía de los municipios que por tradición expulsan migrantes a los Estados Unidos.
Y si bien se sabe de las deportaciones realizadas en los últimos 15 días, de esas solo cinco paisanos han sido enviados de regreso al estado.
En Estados Unidos viven poco más de 300 mil hidalguenses, un número importante ya tiene residencia legal y muchos ya hasta tienen hijos nacidos del otro lado, por lo que ya son ciudadanos estadunidenses.
Para la gran mayoría, la residencia no ha sido un regalo, sino de años de chinga y de demostrar que están dispuestos a “hacer los trabajos que ni los negros quieren hacer”, porque aquí no lograron conseguir un empleo.
Total, que ahora, entre jaloneos, persecuciones en algunos estados de la Unión Americana, entre defensa de los migrantes y la preocupación del impacto de la economía no solo en Estados Unidos, sino en las comunidades que mes a mes esperan con ansia la llegada de las remesas, transcurren estos primeros 15 días del gobierno de Trump y en que entre bravatas de ambos lados la frase más repetida es: “¡Nos la pelan!”
Espero sus comentarios.