Tres décadas de trabajo, esfuerzo y sabor han convertido a Jeremías Flores en un referente de la venta de tamales

Con más de 30 años en el oficio, El Ilegal ha conquistado a los amantes del tamal en Pachuca
En entrevista para Criterio, Jeremias Flores, mejor conocido como ‘El Ilegal’, relató para este medio los detalles del oficio que le ha dado “todo” para su familia desde hace más de tres décadas, la venta de tamales en Pachuca.
Sobre la calle Miguel Hidalgo en la colonia Santa Julia, todos los días por las mañanas y tardes, ‘El Ilegal’ coloca su triciclo amarillo con techo de teja para iniciar la venta de los clásicos tamales de verde, de mole y dulce, pero también otros nuevos sabores como los de pechuga, alitas y queso.
Sin embargo, su labor no inicia ahí, ya que relata que desde las 5:00 horas empieza su jornada junto a su esposa, con quien elabora diariamente 300 tamales. Él se dedica a la limpieza y preparación de las hojas, así como a la preparación de la masa en una batidora, la cual le ahorra más de media hora.

Su esposa Ludy es quien prepara las salsas, la carne y lo necesario para el relleno de los tamales. Ambos como un equipo que ha logrado consolidarse en la preferencia de clientes pachuqueños e incluso de otras demarcaciones como Mineral de la Reforma y El Arenal, según relató Jeremias con orgullo.
Además de la venta diaria, El Ilegal también realiza pedidos especiales, de los cuales recordó el del pasado 12 de diciembre, el cual realizó para una agencia de automóviles, para la que preparó hasta mil tamales.
El oficio lo inició con su esposa en Pachuca, aunque dijo que también viene de familia, pues su tío también se dedicaba a la preparación y venta de dicho alimento. “Él me decía que le echara ganas, que de ahí salía para todo, no más que con fe y saber tratar a la gente, ser amable”, recordó Jeremias.
Mencionó que el icónico nombre de su puesto se debe a que en sus inicios, hace 30 años, se dedicaba durante seis meses a la venta de los tamales y otros seis meses migraba hacia Estados Unidos para trabajar “de mojado” en el país vecino.
Sin embargo, dijo que la situación lo cansó y prefirió permanecer aquí con dicho negocio, mismo que prosperó y que a la fecha en días “fuertes” como el de este 2 de febrero, Día de la Candelaria, llega a vender hasta mil 500 tamales, lo cual lo motiva a él y toda su familia.
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