Manjares con forma de cruz, flores, animales o figuras humanas son parte de la tradición que mantiene vivo el recuerdo de los seres queridos

En Acaxochitlán, el pan ritual es elaborado como ofrenda para los difuntos durante el Día de Muertos | Foto: Arturo Castelán
Una de las temporadas más ricas —literalmente— de la gastronomía mexicana es la de Día de Muertos, cuando los panes toman una vez más un papel protagónico, pues es común verlos en los altares. En lugares como Acaxochitlán se usa el llamado pan ritual, pues se hace específicamente en esta temporada para honrar y recordar a los difuntos.
Es así como desde el 18 de octubre (fecha que marca el fin del ciclo de lluvias y empieza el ciclo seco) se empiezan a colocar las piezas de este alimento, los cuales pueden ser sencillos o más elaborados, compartió el cronista y promotor cultural, Arturo Castelán Zacatenco.
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En entrevista para FDS, detalló que, al ser una zona donde prevalecen los usos y costumbres de las culturas originarias, los pobladores de Acaxochitlán ponen estos panes en las ofrendas como símbolos y como un recuerdo para quienes ya no están en el plano terrenal.

Arturo Castelán, quien está a cargo de la cuelguería Juan Panes, donde se preserva la elaboración de los panes rituales, detalló que en Acaxochitlán se hacen las tradicionales hojaldras o pan de muerto tan popular en México.
Sobre este último alimento típico de la temporada, compartió que, a diferencia de lo que se cree que representan huesos y un cráneo, en realidad simbolizan flores, según una pintura del siglo XVI elaborada por el artista Agustín Arrieta que lo constata. Además, dijo, esta referencia encaja muy bien con el panxóchitl, un pan flor, que se utiliza para regalo en Acaxochitlán.
La variedad de panes ritual en Acaxochitlán es muy amplia, que van de los que están hechos con harina, sal, azúcar, manteca y levadura —e incluye piezas como el pan cruzado (que representa huesos), la torta o pan blanco— hasta el pan fino que se hace con huevo, mantequilla o manteca de cerdo, también leche.
Algunos se perfuman con canela, azar y anís y, además, lleva azúcar encima. Algunos ejemplos son las conchas y el pan mamón, una bolita que se corta y se abre para comer, pero también están las piezas con forma de animales, como gallinas, pescados, aves y conejos. Muchos de ellos representan elementos del entorno y los vínculos que dejaron los difuntos. Por ejemplo, si a uno le gustaban los caballos, se coloca un pan con esa forma.
Además, se elaboran otros panes de tamaño mucho más grande con forma de cruz y decorados con flores.

Otras opciones de pan que pueden ser con o sin azúcar son las almas —muertos y muertas—, muñecos que representan a un varón y a una mujer, con los brazos hacia arriba. Se cortan la mitad para representar los pies o se dejan tal cual, para mostrar una falda.
Finalmente, Arturo Castelán nos compartió que en su panadería, ubicada en Acaxochitlán, se retomó la elaboración de las frutas de horno para esta temporada, pues, aunque se pueden ver a lo largo del año en la Sierra y Huasteca, se acostumbran comprarlas más en Día de Muertos, Todos Santos y Xantolo.
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