Este parece ser justamente el caso que hoy se menciona en torno a quienes impulsan la revocación de mandato en Hidalgo. Llevar a cabo dicho ejercicio, en este contexto, implicaría una muestra de mezquindad política

José Raquel Badillo
Hace años se transmitía en televisión una serie familiar titulada La familia Robinson. El nombre sin duda fue en alusión del protagonista de la novela Robinson Crusoe escrita por Daniel Defoe. En ambos casos en la trama sobreviven a un naufragio y la similitud en adaptarse a un entorno desconocido, con la esperanza de ser rescatados.
La familia, en la serie, se dio a la tarea de acondicionar un refugio para protegerse de las inclemencias del clima.
En un capítulo en particular, que me gustaría compartirles, el jefe de familia tiene una discusión con el abuelo. El motivo de la disputa era curioso: ambos afirmaban ser los más veloces al usar un hacha para derribar un árbol.
Para resolver la duda, tras la discusión se retaron. A la mañana siguiente, cada uno debería talar un árbol frente a toda la familia. La hija adolescente trató de convencer a su padre de dejarse ganar por el abuelo, pero él, firme, le respondió que competiría con todas sus fuerzas.
El abuelo pasó toda la tarde anterior afilando su hacha. Al día siguiente, la familia se reunió para presenciar la competencia. Ambos dieron su mejor esfuerzo, pero, para sorpresa de todos, el abuelo resultó vencedor.
La hija, creyendo que su padre había cambiado de parecer y simulado el reto, le dijo:
—Gracias por dejarte ganar. Ayer vi que no afilaste tu hacha.
A lo que él respondió:
—Te aseguro que no me dejé ganar. Tengo más fuerza en los brazos y, precisamente por eso, no afilé mi hacha, pues quise que la competencia fuera justa.
Después de este preámbulo anecdótico, deseo hacer una reflexión sobre la reciente catástrofe que dejó severos estragos en nuestra entidad, así como sobre el costo político que puede derivarse de ella.
Los analistas políticos suelen afirmar —y las diferentes encuestadoras lo confirman— que en una tendencia electoral es prácticamente irreversible, salvo que ocurra un gran escándalo ligado al candidato o un desastre natural devastador, como un terremoto o una inundación.
Este parece ser justamente el caso que hoy se menciona en torno a quienes impulsan la revocación de mandato en Hidalgo.
Llevar a cabo dicho ejercicio, en este contexto, implicaría una muestra de mezquindad política. Además, resulta ofensivo que se destinen recursos públicos a una consulta electoral cuando la prioridad debería ser otra: restablecer los servicios básicos en las comunidades afectadas y brindar el mayor apoyo a los damnificados.
Distraer el presupuesto con fines políticos no es la mejor opción. Invertir en la reconstrucción, sí lo es.
DICE RACHY: ¡Debería de existir una alerta, climatológica, así como ya existe una sísmica! Esto ayudaría en gran medida a estar monitoreando las intensas lluvias.
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