En el margen oriental de la antigua Plaza Real o Mayor, hoy de la Constitución, donde actualmente se encuentra el mercado Primero de Mayo, se tendía la llamada Plazuela de Mercaderes o del Mercado, sitio donde a cielo abierto se establecían los comerciantes de frutas, verduras y carnes, sin faltar las vendedoras de tamales, pan y algunos antojitos elaborados a la usanza regional.

En el margen oriental de la antigua Plaza Real o Mayor, hoy de la Constitución, donde actualmente se encuentra el mercado Primero de Mayo, se tendía la llamada Plazuela de Mercaderes o del Mercado, sitio donde a cielo abierto se establecían los comerciantes de frutas, verduras y carnes, sin faltar las vendedoras de tamales, pan y algunos antojitos elaborados a la usanza regional.
El sitio estaba rodeado, además, por diversos comercios establecidos de telas, vestidos, zapatos y sombreros. Si aunamos a lo anterior los servicios religiosos, en nuestro caso brindados por la parroquia de la Asunción, y los de orden jurídico-administrativo, que se tramitaban en el oficio público ubicado en los portales al oriente de la plaza, se entenderá la importancia de aquel sitio.

No sabemos con exactitud cuándo ocurrió, pero a fines del siglo XIX o principios del XX se levantó allí el mercado Libertad, que remodelado y ampliado notablemente dio paso al mercado Primero de Mayo, en 1927.
Todo indica que, hacia finales del siglo XIX, fue inaugurado el mercado Libertad, instalado al oriente de la plaza Constitución, en el sitio donde se encontraba el enigmático edificio de Castillo de Almaraz, que fuera propiedad del padre del ingeniero Ramón Almaraz, quien realizara los trabajos de la Comisión Científica de Pachuca en 1864 y autor del primer plano del estado de Hidalgo en 1869.
Se sabe que aquella vetusta construcción, ocupada algún tiempo como casa de huéspedes, hasta que, adaptada, se convirtió en el primer centro de abasto popular con el que contó la ciudad de Pachuca, fotografiado en esta placa hacia el año de 1924.
Poco después de su inauguración, a la que asistió el presidente Plutarco Elías Calles, el 1 de mayo de 1926, fue inaugurado el mercado que lleva el nombre de esa fecha. Para ese entonces, ese espacio fue concebido para brindar un adecuado y sano espacio en la venta de legumbres, frutas y carnes frescas.

Su estructura se realizó con base en ladrillo, varilla y cemento, aunque sus cuatro fachadas fueron cubiertas con cantera de Tezoantla, la misma con la que se construyó el Reloj de Pachuca. En 1936, un incendio le causó graves daños, por lo que fue restaurado para quedar como actualmente se encuentra. La placa corresponde al año 1929.