La seguridad pública es una de las funciones más sensibles a cargo del Estado porque todos los ciudadanos y población en general descargamos la confianza y responsabilidad de este valor fundamental en nuestras autoridades estatales, municipales y nacionales, a las que culpamos frecuentemente de todo lo que ocurre a nuestro alrededor, llámese sentirnos bien protegidos o, en su caso, acusamos falta de seguridad para las personas y sus bienes

La seguridad pública es una de las funciones más sensibles a cargo del Estado porque todos los ciudadanos y población en general descargamos la confianza y responsabilidad de este valor fundamental en nuestras autoridades estatales, municipales y nacionales, a las que culpamos frecuentemente de todo lo que ocurre a nuestro alrededor, llámese sentirnos bien protegidos o, en su caso, acusamos falta de seguridad para las personas y sus bienes.
En los últimos tiempos, la población recibimos información oficial de los índices de seguridad y notamos que a pesar de que se reducen los registros de menos delitos cometidos, la percepción de inseguridad de la ciudadanía se incrementa de manera alarmante.
Una posible explicación de que los indicadores caminen en sentido es que vivimos en medio de campañas de terror, donde nos presentan diariamente los medios de comunicación noticias que registran hechos delictivos que van desde los leves como agresiones, incumplimientos y bloqueos, hasta los graves como asesinatos, torturas, secuestros y desapariciones, que provocan miedo en el ánimo de la población.
Si bien es cierto que las dependencias de Seguridad Pública están obligadas, por ley, a salvaguardar la vida, las libertades, la integridad y el patrimonio de las personas, así como contribuir a la generación y preservación del orden público y la paz social, también es cierto, que el trabajo en la materia tiene que ser corresponsable y también
los diferentes sectores de la sociedad, debemos involucrarnos.
Es cierto, que hay lugares que por su ubicación geográfica o determinadas características, son más “atractivos” para grupos delincuenciales; acciones que deben ser contrarrestadas, de inmediato, por los cuerpos policiales de los diferentes niveles de gobierno y la Guardia Nacional. Y ante ello, es deber, por el bienestar de la población, que no bajen la guardia en el combate.
En este sentido, la Secretaría de Seguridad Pública de Hidalgo reporta que sus estrategias están centradas en un esquema de mando coordinado en donde participa una policía municipal, una estatal, de tránsito, de custodio penitenciario y una policía investigadora, esto permite medir los resultados. Especial atención tienen las evaluaciones de control de confianza y la capacitación de los elementos policiacos, donde cada día los policías sean más confiables y medidos sus resultados. Acciones más efectivas.
El uso de inteligencia operativa y herramientas tecnológicas, han sido la marca particular de la autoridad local en seguridad pública durante los dos últimos años para combatir la delincuencia y garantizar la protección de los ciudadanos. Tenemos registro de sus operativos y de sus resultados. También sabemos que hace falta más.
Especial atención ha tenido la policía en Hidalgo en la lucha contra el robo de hidrocarburos, donde se ha logrado el aseguramiento de 3 millones 38 mil 647 litros de hidrocarburo recuperado, 106 pipas, 563 vehículos, 34 mil 554 metros de manguera. Además, se han identificado y resguardado 77 tomas clandestinas y detenido a 213 personas vinculadas a estas actividades ilícitas en los dos últimos años. Esto es solo un ejemplo. Existe registro de todos los delitos.
Todo se reduce a cifras, pero estas suelen reflejar la realidad de la paz en el estado; y aunque, en apariencia se observa cierto incremento de la inseguridad, esto significa más confianza en los cuerpos policiales, ya que, en los hechos, se ha fortalecido el vínculo entre autoridad y ciudadanía, propiciando una mayor cultura de la denuncia como resultado de la percepción ciudadana de la efectividad para combatir los diferentes ilícitos.
Voto de confianza le ha otorgado la ciudadanía hidalguense a sus cuerpos policiacos, pues aunque hay camino que recorrer, los resultados que han mostrado, hasta el momento, son aceptables y expuestos para ser revisados con rigor por los interesados. Seguramente se necesita más presupuesto y elementos capacitados y confiables, más apoyos, pero igualmente se necesita que la población se involucre más con sus policías y los mejore a fuerza de observarlos y calificarlos. Todos queremos mejores entornos, mayor seguridad y para consolidarlo, todas y todos tenemos y debemos hacer lo correcto, desde el lugar donde estamos parados.