Aunque Altagracia Gómez Sierra es nativa de Jalisco y empresaria poderosa que lidera el grupo Promotora Empresarial de Occidente (PEO), entre ellos Minsa, de masa de tortilla, tiene un pie en Hidalgo, pues la empresa fabricante de autobuses y camiones Dina, radicada en Ciudad Sahagún, que dirige su hermano Ararggo Gómez, forma parte de su emporio heredado, pero que las nuevas generaciones de la familia intentan incrementar su riqueza y poder político, al grado que esta mujer empresaria se coló a las grandes ligas, se sentó a la derecha de Claudia Sheinbaum, presidenta virtual de México, y será el enlace entre el gobierno federal y los empresarios nacionales. Mujer atrapada en contradicciones.

Aunque Altagracia Gómez Sierra es nativa de Jalisco y empresaria poderosa que lidera el grupo Promotora Empresarial de Occidente (PEO), entre ellos Minsa, de masa de tortilla, tiene un pie en Hidalgo, pues la empresa fabricante de autobuses y camiones Dina, radicada en Ciudad Sahagún, que dirige su hermano Ararggo Gómez, forma parte de su emporio heredado, pero que las nuevas generaciones de la familia intentan incrementar su riqueza y poder político, al grado que esta mujer empresaria se coló a las grandes ligas, se sentó a la derecha de Claudia Sheinbaum, presidenta virtual de México, y será el enlace entre el gobierno federal y los empresarios nacionales. Mujer atrapada en contradicciones.
Cuestionada por su formación sólida conservadora con estudios de posgrado en Harvard, Estados Unidos, pero con un lenguaje, narrativa y conceptos propios de la Cuarta Transformación, donde habla de “prosperidad compartida” y “transformación”, Altagracia se refiere también sobre la necesidad de dar apoyos sociales, que se reduzca la pobreza, nociones de Morena y una plataforma política que utiliza a su favor, pero estos conceptos se contradicen en los hechos, al ser acusada ella y este grupo PEO de mostrar su insensibilidad de resolver el tema del despido masivo de mil 67 empleados de la empresa de autotransporte Tres Estrellas de Oro, que se fusionó con Estrella Blanca, rescatada por el Fobaproa, donde los trabajadores piden reparación del daño a la propia empresaria política, Altagracia. Ninguna respuesta han tenido los empleados, después de 29 años en el pago de los salarios caídos. Negocio también propiedad de Altagracia.
En diciembre de 2023, Claudia Sheinbaum presentó a Altagracia Gómez, de 32 años, como la coordinadora de desarrollo regional en los Diálogos por la Transformación. Resaltando con un abrigo rojo, costoso, de marca, en vísperas de invierno, ese día Altagracia entró al ojo público. Todos la voltearon a ver, carismática, atractiva, pero retadora.
A partir de entonces, Sheinbaum le encargó coordinar 58 foros sobre desarrollo regional como parte de Diálogos por la Transformación, equipo que la empresaria calificó de “apartidista y no político”. Después de la victoria electoral de junio, Altagracia ha estado cerquísima de la virtual presidenta en encuentros con representantes de la iniciativa privada, como Sergio Méndez, director en México de Blackrock, el fondo de inversiones más grande del mundo.
Uno de los principales encargos que tiene Altagracia es cómo aprovechar la relocalización de inversiones para que generen bienestar social (acceso a la vivienda, educación, salud y buen salario) sin dejar a un lado la crisis hídrica. Una de las principales vías, ha dicho, es el Corredor Transístmico de Salina Cruz a Coatzacoalcos, los polos de desarrollo y los trenes de carga.
Altagracia Gómez Sierra nació a inicios de la década de los noventa “entre cojines de seda”, y su padre, el empresario y exsenador priista Raymundo Gómez Flores, le inculcó a ella y a sus dos hermanos la importancia del dinero en la vida de los seres humanos. Con estudios de negocios en Harvard y abogada por la Escuela Libre de Derecho de México, logró cumplir con el contrato de venta de Minsa en Estados Unidos sin tener que pagar una multa y, desde entonces, en 2016, tomó las riendas de la empresa maicera con relevancia económica, social y política. Minsa fue adquirida por PEO, desde 1993, casi regalada, como producto de la privatización en tiempos de Carlos Salinas de Gortari.
Pero desde los 13 años, Altagracia entró a trabajar al grupo familiar que actualmente lidera. En el año 2000, el presidente priista Ernesto Zedillo le pidió a su padre Raymundo Gómez Flores que contendiera por una senaduría por el PRI, reveló la empresaria en el podcast Cracks. Priista desde 1970, fue senador de 2000 a 2006, periodo en que contempló ser gobernador de Jalisco. La función de la preadolescente Altagracia era levantarse temprano para entregar a las ocho de la mañana una síntesis informativa sobre noticias relacionadas con la precampaña a la gubernatura y, por supuesto, sobre el maíz. El padre de Altagracia nunca fue gobernador.
Pero no todo ha sido bonanza y ganancias para el grupo PEO. El Error de Diciembre, de 1994, terminó con los proyectos de expansión internacional de Dina. Los Gómez Flores apenas se están reponiendo de estos golpes. Para su fortuna, Minsa resultó un buen negocio, y es el changarro que los está sacando de la barranca. Grupo PEO aglutina a Minsa (segunda empresa productora de maíz a escala mundial, Dina (fabricante de autobuses y camiones), Almer (logística, almacenaje, financiamiento y distribución de productos), y Mercader Financial (créditos para empresas y personas físicas con actividad empresarial).
Cuando Claudia Sheinbaum era jefa de Gobierno, la empresa Dina —cuando aún no la presidía el hermano Ararggo Gómez— colaboró en proyectos de electromovilidad para el transporte público de Ciudad de México. Los negocios de PEO, avanzando.
Actualmente, hay visos de maduración de estos proyectos de electromovilidad, pero ahora en todo el país, pues Altagracia le ha entregado a la presidenta virtual los resultados de unos diálogos de alto nivel con Estados Unidos y Canadá, donde plantearon que hay industrias que pueden detonar entre los tres, una de ellas es semiconductores, la otra es electrónica, y una más es electromovilidad, experiencia que ya tienen en Ciudad de México de cómo liderar una transición hacia la electromovilidad que sea ordenada, pero visible desde el arranque.
En este proyecto ambicioso de Claudia Sheinbaum para México, seguramente aparecerá una de las empresas que lidera Altagracia Gómez, Dina autobuses, de Hidalgo, que tiene gran experiencia y calidad de sus productos, pero que ha tenido mala suerte para detonar su desarrollo y crecimiento internacional, como lo han revelado sus dueños del grupo de los hermanos G. Ahora, parecen los tiempos perfectos.
“Entre presidentas nos entendemos bien”, suele decir Altagracia, en un mensaje para que entiendan todos.