
Han pasado cerca de 2,700 años desde que Homero escribiera La Odisea, contando el largo viaje que Odiseo (o Ulises), después de ganar la Guerra de Troya, emprendió para llegar a su casa, Ítaca. Pasaron los mismos 2,700 años para que Christopher Nolan hiciera su versión.
Después de Oppenheimer, el cineasta inglés se dio un tiempo para preparar una de las películas más ambiciosas de su carrera, incluso proponiéndose superarse a sí mismo, y eligió un clásico de la literatura que muchos conocen y otros solo han oído pronunciar.
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Tras embarcarse en una compleja realización, el director generó expectativa, controversia y éxito.
Para el espectador, una película de Nolan tiene la garantía de ser una obra de arte, más cuando el cineasta no usa nada o lo mínimo de CGI.
Para los criticones, la cinta causó revuelo desde el cast. Incluso lo acusaron de woke y de trabajar con la inclusión forzada. La cuestión es que ni woke ni forzosamente inclusiva, pues en el libro, nunca se habla sobre descripciones físicas.
Las reinterpretaciones fueron precisamente eso, reinterpretaciones que sirvieron para darle un rostro a las cualidades morales que Homero le dio a sus personajes, pero nunca fueron la viva imagen de Odiseo, su tripulación, su esposa, los dioses y los pretendientes…
Entonces, ¿qué vale la pena en La Odisea de Nolan? Primero, la composición de su imagen.
Nolan vuelve a trabajar con Hoyte Van Hoytema y esta vez se propuso filmar completamente en IMAX. El reto no solo fue para el equipo, sino para la compañía al construir una cámara más liviana.
El ojo de Van Hoytema, los lugares de diferentes países, los efectosy el ingenio de Nolan hicieron que Ítaca, Troya, la cueva de Polifemo y el mar reinado por Poseidón revivieran en pleno siglo XXI.
Que si hay que verla en el formato de 70 mm, que si se corta con el de 35 mm, que si el VIP, que si la pantalla de mi celular… La Odisea es más que un formato, es una versión que reinterpreta las guerras, las culpas, los egos y las promesas que a veces no se cumplen.
Con un elenco en el que es fácil darle el crédito a Matt Damon, Anne Hathaway e incluso a Tom Holland, vale la pena ponerle atención a John Leguizamo, Samantha Morton, Robert Pattinson y aunque no les guste a ciertas personas, el trabajo que hizo Elliot Page, que no, nunca fue Aquiles.
FRANCAMENTE… La Odisea tiene la capacidad de convertirse en el Ben Hur de las nuevas generaciones y es un paso para esa ansiada película de terror del cineasta. El que sea una adaptación no obliga a Nolan a hacerla al gusto de la gente o apegada a la obra de Homero (aunque algunos cantos se extrañen). Queramos o no, la cinta por sí sola funciona, es exquisita y es un paso al cine de una nueva era.
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