¿Será que la procuraduría nunca funcionó como tal y todo lo hacía el Poder Ejecutivo? Hay muchas señales que indican que los procuradores eran simples floreros. Ahora se tiene que armar una y eso tarda. Upppss.

Parece una burla o un juego, o las dos cosas, pero el paso de procuraduría a fiscalía de justicia en Hidalgo parece tan lejano que lo más seguro, por estrategia local, es que nunca se dé, que termine este sexenio gubernamental y sigamos teniendo nuestra procuraduría tal cual se ha conservado por toda la eternidad, sin ningún cambio, con puros amagos y gastos presupuestados por más de 643 millones de pesos, producto de tres prórrogas que indican falta de planeación, improvisación, cosas mal hechas y ausencia de compromiso con la sociedad.
Le anexamos a este capítulo desastroso la falta de oficio de la mayoría de diputados locales en Hidalgo, empezando por la presidenta de la Comisión de Seguridad Ciudadana y Justicia del Congreso local, Mónica Reyes Martínez, de la bancada del Partido Nueva Alianza (Panalh), quien no ata ni desata en esta comisión y ni sus asesores le dan buenos consejos o propuestas profesionales serias, pues solamente se dedica a manejarse por inercia en este Congreso limitado.
Del secretario técnico de la Comisión Interinstitucional de Transición, David Magaña Muñoz, poco podemos decir, porque parece un desconocido, falto de talento, con escasa experiencia en el tema, con poco apego a las leyes; ni en su casa lo conocen y con una parsimonia en sus trabajos y resultados que desespera al más prudente de los tolerantes.
Tortuguismo es lo que ha predominado en estos cuatro años de intento de transición de procuraduría a fiscalía, porque bailan de un lado a otro en declaraciones mediáticas, cuando se trata de dar explicaciones, y un día dicen que la tardanza es por cambios administrativos de fondo y al otro día mencionan que es por los cambios estructurales, además de exaltar que los derechos laborales del personal no se pueden borrar y esto lleva tiempo. ¿Quién les cree esto? También han dicho, en el colmo del descaro, que no avanzaban por falta de presupuesto.
Recientemente, como todos lo hemos registrado, se ha pedido una nueva prórroga que indica que ahora se tomarán tres años más de tiempo, hasta el 2028, porque los cuatro ya invertidos no han sido suficientes para hacer estos trabajos, cuando los demás estados de la República ya tienen sus fiscalías trabajando, somos los únicos atrasados que aún tenemos procuraduría, que estamos rezagados, que somos los últimos en cumplir, que porque no se ha dado un plazo fatal seguimos sin cambios, pero que en los hechos parecemos aldeanos que no escuchamos nada, ni nos apura entrar a las modernidades nacionales, preferimos a la antigüita, más seguro más marrao, diría la conseja popular. Los demás estados han hecho su cambio en uno o dos años. Ninguno se ha gastado tanto dinero, una millonada.
La pregunta es: ¿Qué han hecho durante estos primeros cuatro años las comisiones respectivas de la transición?, además de gastarse varias decenas de millones de pesos, en avances que nadie ve, porque debieron trazar una ruta de conquistas, de avances, de logros, con indicadores, debidamente planeados, no al ahí se va, a lo que salga, al pues ya ni modo.
Todo apunta que se quiere tener el control de la procuraduría estatal desde el Poder Ejecutivo, como actualmente está, sin entrar en autonomías desobedientes, en controles locales que no hacen caso, que se toman muy en serio su independencia y agarran mucho poder, como fue el caso del fiscal Zamarripa en Guanajuato, quien duró más de 12 años en el cargo y llegó a tener más poder que el propio gobernador el turno. Vaya pues.
Dicen que siempre esperamos hasta ser los últimos, que por qué tomamos las experiencias de los demás, que observamos sus errores y aciertos y vamos a la segura, pero ¿realmente eso sucede?, verdaderamente tomamos lo mejor para aplicarlo en Hidalgo. No estaríamos así como estamos de atrasados ni faltos de justicia o con sed de justicia, como menciona la ciudadanía de a pie.
Mónica Reyes, diputada local, en el colmo de la desproporción y burla, intenta clarificar este tema y menciona que la transición de procuraduría a fiscalía de Hidalgo no solo es un cambio de nombre, que es una adecuación para formar un órgano constitucional, autónomo, con patrimonio y estructura propia. Todo, mientras pasan los días, semanas y meses. Ahora nos salen con que hacen faltan tres años, o más. ¿Dónde ha estado la planeación?
Estimó que la transición total podría tardar entre cinco y siete años en consolidarse. Esto significa que sobrepasaría el actual periodo legislativo y del mandato del gobernador Julio Menchaca Salazar. Entre tanto, pues a gastar el presupuesto, que son varios millones al año en nada y en decir mentiras a la población o verdades a medias, que es lo mismo.
Por lo pronto, el encargado del despacho de la procuraduría de Hidalgo, Francisco Fernández Hasbun, no se cansa de decir que “el que se meta con Hidalgo, la paga”. Una frasecita que ya no dice nada. Los hidalguenses merecemos resultados palpables y no frases huecas.
¿Será que la procuraduría nunca funcionó como tal y todo lo hacía el Poder Ejecutivo? Hay muchas señales que indican que los procuradores eran simples floreros. Ahora se tiene que armar una y eso tarda. Upppss.
EN CORTO… Que las primeras filas en el Teatro del Pueblo de Pachuca, en la próxima feria 2025 cuya cartelera se anunciará este fin de mes, pues ya son una realidad, a pesar de que el año pasado tuvieron que ser desechadas por la inconformidad de la población que hizo un escándalo mediático y exhibió la avaricia de los organizadores. Dieron marcha atrás y no hubo zonas VIP como le denominaron. Sin embargo, para Pachuca ya está de decisión de aplicarla, pues en Tulancingo está vigente, en su feria, que está por comenzar, como prueba, sin que nadie se oponga, con precios que van de los 400 pesos hasta los mil pesos por persona en el teatro del pueblo. La presidenta municipal de Tulancingo, Lorena García, de origen empresarial, solo tiene números en el cerebro, solo el dinero la mueve. Nada de compromiso social, nada de comportarse acorde con la 4T, pues es puro cuento. El dinero baila y háganle como quieran.
Este año se instalarán mesas para cuatro personas. Los conciertos de mayor costo son Pedro Fernández (750 pesos), Lara Campos (850 pesos); Gabito, La Arrolladora, Marca Registrada y Gloria Trevi (mil pesos), más cargos por servicio y el boleto general de acceso (70 pesos). La venta comenzó el lunes 14 de junio, en la taquilla física y digital. Entre las reacciones se indica lo innecesario de las mesas, así como precios elevados para un espectáculo dirigido a público en general, pero esto último, pues es lo de menos. Vamos a la fiesta, a pagar caro, aunque la familia perezca. El negocio es el negocio y te aguantas.
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