Imagen: Fortino Moedano
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Hace (19) meses

La Comisión Nacional de Derechos Humanos quedó protegida de los voraces y en manos amigables para el pueblo

Los periodicazos dirigidos hacia Rosario Piedra Ibarra y la ferocidad mostrada por opinadores, intelectuales y representantes de diversos grupos opositores, dejaron ver, claramente, las verdaderas intenciones de los conservadores y se desnudaron rápidamente, pues lo que pretendían obtener al rechazar la reelección de la actual titular de la Comisión Nacional de Derechos Humanos era tener en sus manos este organismo autónomo para utilizarlo como ariete, escudo o herramienta para detener, obstaculizar o derribar cualquier iniciativa legislativa más del grupo en el poder y complicarle la construcción del soporte legal mínimo que se requiere para verdaderamente tener el control del país y enfilarnos al desarrollo y crecimiento, donde los rezagados se vean beneficiados con oportunidad. Claramente, los poderosos del dinero quieren detener y entorpecer todo.

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Los periodicazos dirigidos hacia Rosario Piedra Ibarra y la ferocidad mostrada por opinadores, intelectuales y representantes de diversos grupos opositores, dejaron ver, claramente, las verdaderas intenciones de los conservadores y se desnudaron rápidamente, pues lo que pretendían obtener al rechazar la reelección de la actual titular de la Comisión Nacional de Derechos Humanos era tener en sus manos este organismo autónomo para utilizarlo como ariete, escudo o herramienta para detener, obstaculizar o derribar cualquier iniciativa legislativa más del grupo en el poder y complicarle la construcción del soporte legal mínimo que se requiere para verdaderamente tener el control del país y enfilarnos al desarrollo y crecimiento, donde los rezagados se vean beneficiados con oportunidad. Claramente, los poderosos del dinero quieren detener y entorpecer todo.

Al perder este sector privilegiado, en los hechos, el control del Poder Judicial federal, todavía en manos de Norma Lucía Piña Hernández, después de todo ese sainete registrado hace algunos días, donde quedó claro que los ministros también tienen límites en su actuación y alcances, y no como pretendían de libremente disponer de su interpretación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y hasta querer hacer cambios en la propia Carta Magna, ahora intentaron aferrarse con uñas y dientes para arrebatar, si era necesario hacerlo, pero tener en sus manos este organismo de derechos humanos, que por otra parte tiene una estructura poderosa y sus alcances jurídicos otorgados la convierten en una herramienta potente.

Sintieron que se les iba su última oportunidad en la vida si perdían esta votación, intentaron por todos los medios, aliarse con las otras dos contendientes seleccionadas por la Comisión del Senado, en esa tercia revisada con lupa por todos; sin embargo, a pesar de que ya habían hecho alianza con Paulina Hernández Diz y Nashielli Ramírez y en apariencia las tenían de su lado, los opositores a todo intentaron convencer a los propios senadores de la 4T y se formó, sin querer, un bloque de legisladores oficiales que se oponían de manera personal a apoyar la reelección de Rosario, vociferaban que votarían por su preferencia personal de la candidata adecuada. La alerta llegó, desde algún lugar y prendió los focos rojos.

Una estrategia poderosísima se armó entonces, pues se confirmó el riesgo real de perder la votación y no alcanzar los 86 sufragios necesarios. Operaron Adán Augusto López Hernández y Gerardo Fernández Noroña, donde se reunieron innumerables ocasiones con todos los senadores del bloque oficial y tuvieron que leerles la cartilla y hacerles notar la dimensión de lo que estaba en juego, lo que verdaderamente estaba en riesgo y lo que podrían perder si no estaban unificados y ganaban esta votación.

Se especuló hasta el cansancio acerca de la probable participación del expresidente Andrés Manuel López Obrador en este tema, al responsabilizarlo directamente de dictar las órdenes para imponer a Rosario Piedra, argumentando que tenía una deuda con la hija de Rosario Ibarra de Piedra y que durante sus cinco años la titular de la CNDH había sido leal al movimiento que él encabeza; negarle el deseo de repetir en el puesto le habrá parecido indigno e hizo algo al respecto. Ninguna operación realizó Andrés Manuel, por lo menos comprobada, solo inculpaciones.

Bueno, debo reflexionar que la estrategia o plan ideado por ese grupito de opositores a todo lo oficial, encabezado por Claudio XXX González, tuvo su racha de éxito pues las mentiras o verdades a medias circularon en forma desmedida por todos los medios disponibles, dándoles tiempo, espacio y reflexiones, según ellos con el sustento justo para convencer a cualquier mente, incluso rebelde. Su argumento primario era que se eligiera al mejor perfil, con calificaciones en mano, además de dar oportunidad a otra persona, distinta a la actual titular de Los Derechos Humanos. Y, por supuesto, repetir hasta la náusea la mano metida de Andrés Manuel.

Recordemos que medianamente les ha resultado su estrategia de repetir y repetir mentiras, para convertirlas en verdades aceptables por las mentes de ciudadanos que ya están vulnerables y pocos toleran ya la verdad cruda o la mínima crítica, menos aún aceptan que eligieron algún camino equivocado, porque entonces tendrían que corregir el rumbo y antes que eso prefieren despeñarse. Hoy, la charlatanería más descarada dispone de amplias facilidades.

Hay demasiada gente que encuentra verosímil y aceptable únicamente lo que le acomoda. No es que los impostores se hayan vuelto más duchos, sino que son sus víctimas quienes dan toda clase de facilidades para ser engañadas. Hasta las mentiras infantiles que ofenderían la inteligencia muchas veces son aceptadas en el colmo de la desesperación, pues lo que necesitan es un anestésico.

De la participación de Ana Karen Parra Bonilla, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Hidalgo, en su aspiración de convertirse en titular nacional del organismo, solo mencionaremos que debió contenerse en ese ímpetu de medirse en el panorama de ligas mayores, pues rápido la ubicaron en su real tamaño. Por lo pronto hizo quedar en ridículo a Hidalgo y a los que la apoyaron y convencieron de inscribirse. Los oídos sordos serían el mejor remedio para esos momentos. Pero Ana cayó en la trampa y tuvo consecuencias. De su actuación en Hidalgo, cada vez más intrascendente, ahora, peor será.

Y finalizamos, porque se nos acaba el papel, reflexionando que no es difícil aceptar que en estos nuevos tiempos de transformaciones que decidimos empujar debemos aprender, por esa politización que nos envuelve, que las mentiras son unas y las verdades son otras, pero que los engaños a veces nos marean, y si caemos, por alguna debilidad, podemos salir poniendo la mente fría. Rosario Piedra Ibarra es, hoy por hoy, la más leal y funcional presidenta que necesitamos.

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