Cuando llegué a vivir en Hidalgo descubrí que un poeta que me había embelesado en mi vida adolescente había nacido en esta región y que además un premio llevaba su nombre

Elvira Hernández Carballido
Cuando llegué a vivir en Hidalgo descubrí que un poeta que me había embelesado en mi vida adolescente había nacido en esta región y que además un premio llevaba su nombre.
Fue así como un texto ganador del “Efrén Rebolledo” en 2011 me atrapó de inmediato, el autor era Agustín Cadena. Ahora esos dos hombres están reunidos en un mismo libro. A los dos he tratado de explorarlos literariamente, me he asomado a sus vidas para volverlos humanos y no solamente nombres en letras de imprenta. Los dos han vivido lejos de Hidalgo, pero nunca dejan de estar presentes, regresan para enamorarnos con su palabra y hasta conmovernos con su silencio.
Por eso, cuando supe que Agustín Cadena tejía mil redes para aprehender la obra de Efrén Rebolledo, lo imaginé de inmediato atesorando las frases y discursos que estaba dispuesto a deshojar para compartirlos con nuestra mirada, que lanzaría botellas al mar con todas las preguntas necesarias para que alguien le ayudara a reconstruir la historia de ese poeta del ayer.
Fue así como celebré cuando llegó a mis manos El silencio del sátiro, donde Efrén no es un personaje más para Agustín, sino un ser humano que tomó mil caminos llenos de piedras, flores, suspiros y asfixias, para dar a conocer sus palabras en voz alta y silencios necesarios. Cadena invita a espiarlo sin imponer su propia mirada, a observarlo con gran complicidad, a seguirlo para perdernos a su lado, a inventar a nuestro propio poeta. El relato hace palpar sueños y una que otra pesadilla al adentrarnos a la intimidad de su protagonista. Sujeto al rigor de una impecable pesquisa, provoca para que desmenucemos las últimas décadas del siglo XIX afinando nuestro sentido del oído para que resuenen las palabras escritas por Rebolledo y nos ensordezca su silencio. En este libro descubrimos a tres Agustines Cadena:
-El narrador que nos involucra en la vida de Efrén Rebolledo.
-El investigador que encontró documentos invaluables sobre la vida y obra del poeta nacido en Actopan.
-El crítico que señala los aportes y los desperfectos en el marco literario.
A lo largo de la lectura fui comprendiendo el título de la obra y recordé a otros poetas que deciden callar, pese a todo lo logrado, o quizá por eso mismo. Margarita Michelena en una entrevista confesó por qué ya no había vuelto a escribir. Nancy Ávila, primera mujer en obtener el premio Efrén Rebolledo, ya no volvió a publicar ningún poemario. Silencios que duelen, pero que deben respetarse. Quizá por eso, la última parte del libro me conmueve. Agustín Cadena se pregunta por el silencio de Efrén Rebolledo, y responde: …un artista necesita ser siempre un hombre de su tiempo. Cuando su tiempo ya no le gusta y no tiene la voluntad de pactar con él, solo el silencio le queda. Sin embargo, parece que intentó forzarse a seguir escribiendo. ¿Por qué? Por miedo al olvido, me parece. Él mismo nos dejó́ la pista para llegar a esta conjetura. Cuando murió́ su madre, en 1910, escribió́: “Otros sienten el horror de la sombra, el horror de la muerte… desde la hora aciaga en que recibí́ la noticia de tu partida, yo experimento un horror insensato, invencible, un horror de loco: tengo el horror del olvido.
Agustín Cadena, El silencio del sátiro, Elementum, México, 2025.
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