Comenzamos el 2025 y, con ello, una nueva oportunidad para reflexionar sobre los grandes problemas de nuestro país. Uno de ellos, y quizá de los más preocupantes, es la violencia contra periodistas

Comenzamos el 2025 y, con ello, una nueva oportunidad para reflexionar sobre los grandes problemas de nuestro país. Uno de ellos, y quizá de los más preocupantes, es la violencia contra periodistas. Según información publicada en el sitio web de Animal Político, basada en un informe de Reporteros Sin Fronteras (RSF), México sigue siendo uno de los lugares más peligrosos para ejercer el periodismo, acumulando el 30 por ciento de las desapariciones de periodistas en todo el mundo durante la última década.
Las cifras son escalofriantes: de casi 100 periodistas desaparecidos desde 2015, más de un tercio de estos casos ocurrieron en México. Aunque existen programas del gobierno para proteger a quienes enfrentan amenazas, no han sido suficientes. El problema se agrava con la impunidad y la complicidad entre grupos criminales y algunas autoridades que buscan callar a los comunicadores.
El informe también destaca que, en 2024, México estuvo en el tercer lugar de los países más peligrosos para los periodistas, junto con Bangladesh, solo detrás de Palestina y Pakistán. En nuestro país, el simple hecho de informar y denunciar injusticias puede convertirse en un riesgo de vida.
No soy periodista, pero agradezco a Criterio Hidalgo por darme este espacio semanal para compartir mis ideas. Desde aquí, quiero alzar la voz y reconocer la valentía de quienes, día a día, trabajan para que la sociedad esté informada, a pesar del peligro que enfrentan. La libertad de expresión no es solo un derecho, es la base de cualquier democracia.
El 2025 debe ser un año de cambios. Necesitamos que las autoridades cumplan su promesa de proteger a los periodistas, de castigar a los culpables y de garantizar que informar no sea un acto heroico, sino una actividad segura y respetada. Que este año traiga esperanza, justicia y el compromiso de todos para mejorar las condiciones del periodismo en México.
Finalmente, agradezco a cada persona que dedica tiempo a leer esta columna de opinión. Su interés y reflexión son una muestra de que juntos podemos buscar soluciones y generar conciencia sobre los temas que más nos afectan como sociedad.
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