La inseguridad no es un tema nuevo, pero eso no significa que debamos acostumbrarnos a ella. ¿Cómo llegamos al punto de ver con indiferencia noticias como estas?

Los últimos días han dejado al descubierto una realidad que no podemos ignorar en Hidalgo. En Cardonal, un hombre fue encontrado sin vida en un camino de terracería; en Alfajayucan, restos humanos aparecieron durante labores de limpieza. Estos hechos no son solo titulares, son alarmas que nos recuerdan la violencia que sigue marcando a nuestras comunidades.
La inseguridad no es un tema nuevo, pero eso no significa que debamos acostumbrarnos a ella. ¿Cómo llegamos al punto de ver con indiferencia noticias como estas? Hace más de 20 años, el rapero puertorriqueño Vico C habló en una de sus canciones sobre un mundo que cambia, pero para mal. Sus palabras siguen vigentes: “La voz de Dios nos grita con desesperación que no nos sigamos montando en el tren de la codicia, el tren de la negligencia.” Este llamado sigue siendo una advertencia clara ante la falta de acción y empatía que nos rodea.
La violencia que enfrentamos en Hidalgo tiene muchas caras: pobreza, falta de oportunidades, apatía social e incluso corrupción. Vico C también hablaba de policías que no buscan justicia, sino proteger sus intereses, y aunque en muchos casos las autoridades cumplen su deber, los crímenes sin resolver y el miedo constante dejan dudas sobre si estamos realmente protegidos.
Pero no todo recae en las instituciones. Como sociedad, debemos reflexionar sobre nuestro papel. La indiferencia y la normalización de la violencia son peligrosas. Si dejamos de exigir justicia, de buscar soluciones y de apoyarnos entre vecinos, estamos contribuyendo a que esta realidad continúe.
Cardonal y Alfajayucan son ejemplos dolorosos de una crisis que no es exclusiva de estas comunidades. Cada hallazgo, cada pérdida, nos afecta a todos. No podemos permitir que la violencia sea parte de nuestra rutina diaria.
Vico C lo dijo con claridad: no sigamos en el “tren de la codicia y la negligencia”, porque su destino es la muerte. Pero hay esperanza. Hidalgo tiene el poder de cambiar esta narrativa si trabajamos juntos, exigiendo justicia y promoviendo valores como la empatía, la solidaridad y el respeto por la vida.
No permitamos que estos hechos queden en el olvido. Hoy es momento de actuar, porque merecemos vivir en un estado donde las noticias sean de progreso, no de tragedias.
“El mundo cambia, pero no te sorprendas porque escrito está, y todavía falta mucho por ver. Y sigue la rebeldía, y sigue traición, siguen los divorcios y sigue la corrupción, pero no te sorprendas porque escrito está y todavía falta mucho por ver.”
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