Porque el partido en el poder domina los hilos que mueven la política

José Raquel Badillo Medécigo
Contexto: Raúl González Apaolaza en el 2001 regresó a Hidalgo como secretario de Educación Pública a invitación expresa de Manuel Ángel Núñez Soto, tras un escándalo mediático político-sindical que su antecesor, Costeira Cruz, sorteó al ser señalado de nepotismo. A nivel nacional, Elba Esther Gordillo, entonces lideresa del SNTE, se hubo empoderado; con Fausto Alzati tuvo un desencuentro y no faltó quien le filtrara que Alzati se ostentaba con un grado académico sin tener el título correspondiente. Zedillo depuso a Fausto Alzati; emulando esta dinámica aquí en Hidalgo el dirigente de la Sección XV del SNTE, quien había sorteado desavenencias con Costeira Cruz, auspició a un inconforme para que detonara la protesta.
Fue entonces que el gobierno de Núñez Soto vio la oportunidad de apuntalar la SEPH invitando al ingeniero Raúl González Apaolaza.
Apaolaza, como comúnmente se le conocía, era —y sigue siendo— un hombre visionario, desde muy joven destacó en el Instituto Politécnico Nacional. Fue nombrado director y, por su juventud, confundido como parte del alumnado; fue nombrado titular de la Dirección General de Educación Tecnológica (DGETI) por el encargado de la SEP, puesto en el que fue ratificado al paso de seis secretarios de Educación. Consideración inédita. También en su trayectoria tuvo a cargo el Sistema Colectivo de Transporte Metro.
Para abreviar su amplia trayectoria académica y laboral, digamos que como funcionario fue un garbanzo de a libra.
Su llegada causó recelo en algunos políticos, quienes pensaban que podrían ser desplazados en cargos de elección popular. Fueron temores infundados: Apaolaza se enfocó a su encomienda educativa.
Apaolaza tuvo la entereza de cerrar la Escuela Normal Rural de El Mexe, porque su apertura y mantenimiento ocasionaba tensiones sociales en la dispersión de solventar los requerimientos necesarios para dotar a los alumnos, mermaba significativamente los beneficios. Se llegó a decir que ese internado fue un botín político para muchos que eran ajenos a la comunidad estudiantil.
La oferta educativa para cubrir la formación educativa en el estado estaba garantizada con las otras normales —Pachuca, Huasteca, Sierra y Valle del Mezquital—, así que propuso un enfoque y sentó las bases de la Universidad Politécnica de Francisco I. Madero (Upfim).
En 2006, le propusieron ser candidato a diputado federal. Lo que él no sabía era que, a última hora, en vez de darle la candidatura por el distrito que incluía su municipio (Tizayuca), lo dejaron como candidato por el distrito de Actopan.
Ahí empezó el fuego amigo… Apaolaza pudo haber ganado en cualquier distrito. Incluso el de Actopan; sin embargo, trascendía que ya habían pactado su derrota.
Tepatepec y el sindicato de los electricistas (auspiciados, desde luego) hicieron ver a Apaolaza su suerte, suerte que le endilgó su propio partido.
Porque el partido en el poder domina los hilos que mueven la política, tan es así que concluyo: el periodo legislativo anterior, un candidato por el mismo partido —PRI— fue nominado en otro distrito, distinto al que él tenía planeado. ¡Se rehusaba a aceptar dicha candidatura! ¡Pero como estaba muy cercano a Elba Esther, ella destrabó todo… Peleó ante el PRD para que en ese distrito fuera una mujer, sin presencia ni trayectoria, ¡la que encabezara la candidatura! Y obviamente lo que parecía muy difícil resultó más fácil que engañar a un niño.
DICE RACHY: Para algunos causaron polémica las mañaneras semanales que se llevan a cabo aquí en el estado; sin embargo, es un ejercicio abierto que a la prensa le da oportunidad de interactuar con parte del gabinete. Y sí: hay que reconocer que este ejercicio tiene lo suyo, permite interactuar también a los conciudadanos y también es una plataforma donde el gobierno estatal evidencia su política sin intermediarios en los círculos de diálogo.
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