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A criterio deAlberto Tristany ZarauzaColumnas

Preguntas poderosas (parte 2)


Querido lector, el día de hoy, sin tanto preámbulo, nos vamos a ir directo al tema de las preguntas poderosas. Quiero agradecer a quienes me escribieron para decirme que han visto algunos cambios en su diario a partir de que comenzaron con las preguntas en el artículo anterior. Te invito a que también te sumes a estas personas que quieren cambiar su vida y actúan para que ello ocurra.

Ahora todas las preguntas conllevan supuestos; ideas que deben ser aceptadas para que la pregunta tenga sentido. Las preguntas dirigen la atención hacia ciertas áreas y la alejan de otras. Por ejemplo:

“¿Cuál es la gravedad de la situación?”. Contiene el supuesto de que la situación es grave.

“¿Cuál es su mejor opción para resolver esta situación?”. Contiene el supuesto de que tienes más de una elección y de que la situación tiene una solución.

Es muy importante prestar atención al tipo de preguntas que nos hacemos a menudo para encontrar los supuestos que hacemos de forma inconsciente. Debemos recordar que las preguntas despiertan estados emocionales. Las preguntas que comienzan con “por qué” suelen ser menos poderosas. Tienden a enfocarse en el pasado y no ayudan a pasar a la acción. Ejemplo:

En vez de preguntarte, ¿por qué tengo tanta mala suerte?, es mejor preguntarse: ¿Cómo puedo evitar esta situación en el futuro?

Las preguntas que empiezan con “qué” y “cómo” son más poderosas. Es más probable que se enfoquen en el presente, en una situación concreta y que lleven a la acción. Una excepción es, ¿Qué debería hacer? Es mejor cambiar esta pregunta a: ¿Qué es lo que quiero hacer?

Preguntas débiles:

¿De quién es la culpa? ¿Por qué no puedo hacer esto? ¿Por qué me sucedió a mí?

Para finalizar, las preguntas poderosas:

Están orientadas hacia el futuro.

Conducen a la acción.

Están orientadas hacia la meta y no hacia el problema.

Preguntan: “qué” en lugar de “por qué”.

Contienen supuestos positivos y útiles acerca de la situación.

PREGUNTAS PODEROSAS:

¿Qué no estoy dispuesto a cambiar?

¿Qué haré de diferente manera la próxima vez?

¿A qué me estoy resistiendo?

¿Cuáles son mis expectativas aquí?

¿Cuáles son mis habilidades y talentos?

¿Qué hábitos me están deteniendo?

¿Qué me impide actuar?

¿Y si pruebo algo nuevo?

¿Qué necesito para lograrlo?

¿Cuántas veces más lo puedo intentar?

¿Qué me aporta esta experiencia?

¿Hasta qué punto estoy comprometido con mi objetivo?

¿Qué es lo que más me motiva?

¿Qué es lo mejor que podría suceder?

¿De qué otra manera puedo hacerlo?

¿Qué puedo hacer para mejorar?

¿Qué me impide conseguirlo?

¿Qué más voy a hacer?

¿En quién me estoy convirtiendo?

¿En qué áreas de mi vida no me siento satisfecho aún?

Espero que las emplees y logres cambios positivos en tu vida. Recuerda que todo es practicar, no puedo hacerlo por ti y nadie puede hacerlo si tú no lo quieres. Así que pon acción y crea la vida que siempre has querido.

Como siempre, te deseo larga vida, salud y prosperidad.

Hasta la próxima.

 

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