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Secreto seminuevo


Secret of Mana fue, para muchos fans de los RPGs, un título memorable con el que era imposible no comparar otros juegos del mismo género como Tales of Symphonia, que retomaba el tema del mana, o Chrono Trigger, cuyos protagonistas tenían un diseño muy similar al de los héroes de este juego.
Yo nunca lo había jugado. Por eso, cuando tuve la oportunidad de probar el remake para PS4 me sentí genuinamente intrigada. ¿Qué podía ofrecer este juego que hubiera generado críticas y comparaciones con títulos que ya había jugado y disfrutado? Ahora, 48 horas después de instalarlo, lo entiendo.

 

Por si no sabías…

El protagonista del juego es Randi, un niño que, tras sacar una espada mística de una roca, se ve obligado a luchar contra las fuerzas malignas que quieren acabar con el mana (la energía vital del planeta) y destruir el Mundo. Durante la travesía, el héroe encontrará nuevos aliados como Primm y Popoi, que aprenderán poderes curativos y ataques mágicos.

 

Golpes recargables

Puedes elegir a cualquiera de los personajes del equipo para controlarlo durante las batallas, mejorar sus armas, y configurar a los otros miembros para que ataquen automáticamente, te apoyen o no hagan nada al momento de pelear. Además, si mantienes presionado el botón X, puedes subir el nivel de tus golpes para hacer más daño.

 

Atajos útiles

Al ser una versión para PS4, ahora puedes configurar los botones R1 y L1 para acceder rápidamente a items importantes, como los dulces, si quieres subir la barra de vida de tu equipo, o las vasijas esféricas para revivirlos. Otra ventaja es el mapa en la parte superior de la pantalla, que se ve exactamente como los escenarios
para SNES.

 

Tiene su chiste

Admitiré que no soy la jugadora más diestra, pero el reto que representaron los primeros enemigos (ni siquiera los jefes, hablo de los monstruitos ‘casuales’) me sorprendió. Mientras aprendía a coordinar las acciones de mis personajes, me vi obligada a reiniciar el juego tras varios vergonzosos Game Overs. Una vez que aprendí a curar, las cosas mejoraron
un poco.

 

Jimena Larrea I Agencia Reforma

 

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