La devoción a la Santa Muerte, figura venerada en distintas regiones del país, ha cobrado especial fuerza en la Huasteca hidalguense, donde muchos creyentes la consideran un símbolo de protección, justicia y consuelo ante las adversidades
Este domingo 2 de noviembre, en el marco de las festividades del Xantolo 2025, el representante del Templo de la Santa Muerte en Huejutla, Jesús Téllez, encabezó la tradicional ofrenda dedicada a las diversas imágenes de la llamada “Niña Blanca”, instaladas en un domicilio particular de la colonia Loma Bonita, sobre la calle Las Margaritas.
Como cada año, la ceremonia reunió a decenas de fieles que acudieron a rendir homenaje, encender veladoras y dejar ofrendas en agradecimiento por los favores recibidos. La devoción a la Santa Muerte, figura venerada en distintas regiones del país, ha cobrado especial fuerza en la Huasteca hidalguense, donde muchos creyentes la consideran un símbolo de protección, justicia y consuelo ante las adversidades.
La celebración estuvo acompañada por el ambiente festivo característico del Xantolo: participaron cuadrillas de disfrazados que bailaron al ritmo de la música de viento y tríos huastecos, además de la tradicional quema de toritos y el estruendo de los cohetes que iluminaron la noche.
Jesús Téllez explicó que esta actividad forma parte de los festejos anuales que combinan las tradiciones huastecas con las creencias populares, en una muestra del sincretismo cultural que distingue a la región. “La gente viene con mucha fe, unos a pedir, otros a agradecer, pero todos con respeto y devoción”, expresó.
El templo de la Santa Muerte en Loma Bonita se ha convertido en un punto de reunión para quienes mantienen viva esta práctica religiosa, especialmente durante los días de Todos Santos, cuando las ofrendas, la música y la fe se entrelazan como parte del espíritu del Xantolo.
Con la ceremonia del ánima sola, realizada en el magno escenario de Huejutla, concluyeron las festividades del Xantolo 2025, una de las celebraciones más esperadas por los huastecos. En este emotivo acto, se encendieron 2 mil 25 velas para iluminar el camino de aquellas personas que fallecieron en soledad, en un gesto que simboliza el vínculo eterno entre los vivos y los difuntos.
Durante cuatro días de fiesta, Huejutla se convirtió en el corazón cultural de la Huasteca. Entre la música, el baile y el sonido de los tambores, miles de visitantes se unieron a los habitantes para honrar a sus muertos.
Las calles se llenaron de color, las máscaras volvieron a cobrar vida y los altares lucieron el fruto del trabajo familiar y comunitario. La fiesta fue también un encuentro con la memoria, donde la nostalgia y la alegría se entrelazaron bajo la luz de las velas y el aroma del copal.
“Hemos honrado y compartido con el mundo lo que somos”, expresaron los organizadores, al agradecer a quienes mantuvieron viva la tradición. El Xantolo, dijeron, es una muestra de identidad y orgullo, una manera de recordar que la muerte no es final, sino continuidad. “Gracias por hacer aún más grande la celebración de un pueblo que convive cada día alegremente con sus muertos”, añadieron.
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