La cancelación de rutas de aerolíneas mexicanas hacia Estados Unidos ha generado un fuerte impacto en el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, con una disminución de pasajeros internacionales y caída en las operaciones de carga

El aeropuerto de Santa Lucía experimenta la primera gran caída en el tráfico aéreo internacional tras la decisión del gobierno estadounidense
El impacto de la cancelación de 11 rutas aéreas hacia Estados Unidos comienza a sentirse en el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), un proyecto insignia del gobierno mexicano que, pese a recibir subsidios millonarios, enfrenta serias dificultades para cumplir sus metas de operación y crecimiento.
De acuerdo con el reporte Numeralia Aeroportuaria de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), la decisión del gobierno estadounidense de revocar varias rutas hacia el AIFA, especialmente hacia Houston y McAllen, ha generado una notable caída en la cantidad de pasajeros internacionales. En noviembre de 2025, el AIFA perdió 1,755 pasajeros internacionales, lo que representa una reducción significativa en el tráfico aéreo del aeropuerto, afectando también las operaciones de carga, las cuales disminuyeron un 10% respecto al mes anterior.
El AIFA, que ha sido objeto de controversia desde su apertura, estaba diseñado para aliviar la saturación del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), pero las decisiones políticas del gobierno mexicano, como la reubicación de vuelos de aerolíneas estadounidenses al nuevo aeropuerto, han generado una serie de reacciones adversas. La revocación de rutas hacia Estados Unidos, que representaba entre el 70% y el 80% del tráfico aéreo internacional de México, no solo ha afectado al AIFA en términos de pasajeros, sino también en términos económicos.
Desde su inauguración, el AIFA ha dependido de subsidios públicos para su funcionamiento, y se estima que hasta 2026, el gobierno federal destinará más de 6,000 millones de pesos para evitar que la terminal registre pérdidas. Las aerolíneas mexicanas, como Vivaerobus y Volaris, se habían comprometido a expandir sus operaciones, con nuevas rutas hacia ciudades estadounidenses, pero estos planes se han visto frenados por la cancelación de las rutas y la caída en la demanda.
A pesar de las dificultades, las autoridades del AIFA han manifestado su intención de seguir buscando nuevas conexiones internacionales, pero el proceso ha sido complicado. Los destinos hacia Estados Unidos han desaparecido de la página web del AIFA, dejando solo conexiones hacia destinos como Cuba, Venezuela y Colombia.

La caída en el número de pasajeros internacionales y las operaciones de carga ha sido notable. La pérdida de aproximadamente 84,000 pasajeros anuales debido a la cancelación de las rutas hacia Estados Unidos podría suponer una pérdida de ingresos superior a los 100 millones de pesos anuales. La falta de dinamismo, sumada a la insuficiencia de vuelos directos hacia otros destinos internacionales, compromete la viabilidad económica de la nueva terminal.
Especialistas en aviación como María Larriva Sahd advierten que la situación podría empeorar si no se llega a un acuerdo con las autoridades estadounidenses para restaurar las rutas perdidas. A su vez, otros analistas sugieren que, si el AIFA no logra recuperar su flujo de pasajeros y carga, será necesario que el gobierno federal inyecte más recursos a través de subsidios, lo cual se traduce en una mayor dependencia de los recursos públicos.
El aeropuerto, que tiene como objetivo alcanzar una demanda anual de 20 millones de pasajeros, está lejos de cumplir con sus expectativas. Entre 2022 y 2025, se esperaba que transportara 60 millones de pasajeros, pero hasta noviembre de 2025 solo ha logrado transportar 16 millones, lo que representa una diferencia considerable respecto a las proyecciones originales.
Ante este panorama, especialistas sugieren que el AIFA podría mejorar su funcionamiento si se reubica toda la carga y la aviación gubernamental en Santa Lucía. Actualmente, las operaciones de las fuerzas armadas y otras dependencias federales están dispersas entre el AICM y el AIFA, lo que genera desorden y complica la operatividad del aeropuerto.
Otro camino sería abrir nuevas rutas internacionales para contrarrestar la pérdida de pasajeros provenientes de Estados Unidos. Sin embargo, este objetivo podría estar condicionado a la resolución de las disputas con el gobierno estadounidense y la viabilidad de nuevas negociaciones para recuperar los destinos perdidos.
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