La ciencia ha identificado cuatro hormonas responsables del estado de ánimo: dopamina, serotonina, oxitocina y endorfina
En la búsqueda constante del bienestar, la ciencia ha identificado cuatro hormonas de la felicidad clave que influyen en nuestro estado de ánimo: dopamina, oxitocina, serotonina y endorfinas. Estas hormonas son liberadas en el cerebro y juegan un papel crucial en generar sensaciones de placer, bienestar y alegría.
La doctora González Alemán (MN 33343), neurocientífica y directora del departamento de Psicología de la Universidad Católica Argentina (UCA), explicó que “para ser feliz basta con estar entrenado en navegar por los circuitos hedonistas que ofrece el cerebro”. Estos circuitos, formados por neuronas que liberan las hormonas de la felicidad, son responsables de esa sensación de plenitud. Aunque su efecto es temporal, el cuerpo busca equilibrarse rápidamente, lo que nos lleva a querer experimentar esas sensaciones de nuevo.
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En su libro Generación dopamina, Anna Lembke, médica y profesora de Psiquiatría en la Universidad de Stanford, advirtió que hoy en día somos “esclavos de la dopamina”, siempre en busca de estímulos. La dopamina, conocida como la hormona que gobierna los centros del placer y el dolor, está estrechamente relacionada con la recompensa que obtenemos al comer, jugar, comprar o usar redes sociales. La clave, según Lembke, es mantener sus niveles controlados para encontrar el equilibrio perfecto.
La dopamina, una de las hormonas de la felicidad, se asocia con el logro, la recompensa y la felicidad. Al experimentar una sensación placentera, como recibir un regalo o comer algo delicioso, esta hormona se libera, activando el sistema de recompensa del cerebro. Helen Fisher, antropóloga de la Universidad de Rutgers, afirmó que la dopamina está también vinculada al amor y al deseo sexual.
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Para aumentarla, la doctora González Alemán sugiere establecer pequeños objetivos y cumplirlos: “Hacer una lista de tareas simples y lograrlas genera un efecto positivo en la producción de dopamina y en la motivación”.
Además, ciertos alimentos como el chocolate o las almendras, que contienen tirosina, pueden contribuir a su producción.
Este neurotransmisor regula el estado de ánimo, el sueño y la ansiedad. Se libera cuando estamos en contacto con la naturaleza o expuestos a la luz natural, y puede desencadenarse al hacer ejercicio o recibir masajes. Mantener una alimentación rica en triptófano, presente en alimentos como los lácteos y las legumbres, también es clave para su producción.

La serotonina genera una sensación de bienestar duradera. Recordar momentos felices o salir con amigos son hábitos que aumentan los niveles de esta hormona de la felicidad.
Conocidas por su capacidad para reducir el dolor, las endorfinas también están relacionadas con el placer y la euforia, especialmente tras el ejercicio físico. Se liberan durante el acto de reír, bailar, escuchar música o tener relaciones sexuales y contribuyen a mejorar el estado de ánimo.
Las endorfinas son las responsables del famoso “subidón del corredor”, una sensación de euforia posterior a la actividad física. Además, la sonrisa es un poderoso desencadenante de esta hormona.
La oxitocina juega un papel fundamental en la formación de vínculos sociales y afectivos, y es especialmente relevante en el parto y la lactancia. Esta hormona se libera durante el contacto físico, como los abrazos o los besos, y ayuda a reducir el estrés y la ansiedad.
Socializar, jugar con una mascota o ser generoso son formas de estimular la liberación de oxitocina. Para la doctora González Alemán, “sonreír, actuar con generosidad, escuchar música, bailar o meditar son excelentes formas de incrementar la producción y liberación de estas hormonas de la felicidad”.
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