Nabor Hernández Cortés lleva más de 30 años elaborando el zacahuil, tamal gigante y emblema de la Huasteca hidalguense

El zacahuil mide entre 1.40 y 1.50 metros y puede alimentar hasta a 50 personas, según su creador
Con más de 30 años de experiencia, Nabor Hernández Cortés se dedica a la elaboración y venta del zacahuil, uno de los platillos más representativos de la Huasteca hidalguense.
Describió este tamal tradicional como “un tamal grande, de entre 1.40 y 1.50 metros de longitud”, elaborado con chile color o guajillo, chile ancho, sal, manteca y masa. A diferencia del tamal convencional, el zacahuil se prepara con maíz martajado y se cocina al horno, no al vapor.
Te puede interesar:
“Tenemos más de 30 años vendiendo y preparando zacahuil. Este tamal se envuelve en hojas de plátano y se hornea. Antes se cocinaba en horno de piedra, pero ahora usamos uno de tabique”, explicó Hernández Cortés.

Por su tamaño, una pieza puede rendir para entre 40 y 50 personas. En su local, ubicado cerca del centro de Huejutla, el zacahuil se vende por porciones de 40 o 50 pesos.
De acuerdo con crónicas prehispánicas, este platillo —también llamado “el tamal gigante”— tenía un simbolismo ritual, pues su forma alargada se asemejaba a la de un cuerpo humano.
Te puede interesar:
“Invito a la gente de todo México a venir a probar el zacahuil, un platillo típico de la Huasteca”, concluyó el artesano culinario.