Su experiencia en Estados Unidos estuvo marcada por episodios de racismo, discriminación y violencia
Julio Ocampo, originario de San Pablo, una localidad del municipio Zimapán, en Hidalgo, relató su historia de migración y las experiencias que vivió durante su estancia en Estados Unidos.
Nacido en el seno de una familia humilde —su padre albañil y su madre ama de casa—, las limitaciones económicas impidieron que pudiera continuar sus estudios más allá del bachillerato. Su destino fue Estados Unidos.
Te puede interesar: Portal del ICE permite ubicar a los migrantes detenidos en Estados Unidos
El trayecto no fue fácil. Julio caminó aproximadamente cuatro días por el desierto, enfrentando condiciones extremas. A su llegada, recibió el apoyo de algunos familiares, pero la adaptación fue complicada. Tenía solo 19 años cuando emprendió el viaje y, desde entonces, vivió cerca de 20 años en ese país, con algunos regresos temporales a México.
Durante todo ese tiempo permaneció como indocumentado. Residía en Oklahoma, donde la situación se volvió aún más difícil ante el endurecimiento de las políticas locales hacia los hispanos. En diciembre de 2023 fue detenido por conducir sin licencia. Al no contar con papeles migratorios, fue arrestado y procesado. Pasó cerca de dos meses en prisión y otros dos bajo custodia de migración, hasta ser deportado.
Su experiencia en Estados Unidos estuvo marcada por episodios de racismo, discriminación y violencia.
“Cuando llegué a la cárcel, todos se dieron cuenta de inmediato de que era mexicano. Me preguntaron y, tras responder, me integré a su grupo. Para mí, esa unión era fundamental. Estar solo en ese entorno resultaba muy peligroso”, recordó.
Mencionó que convivía con migrantes de diversas nacionalidades —hondureños, guatemaltecos, salvadoreños y haitianos—, aunque el racismo y la discriminación se dirigían especialmente hacia los mexicanos. Señaló que tanto los carceleros como algunos jueces mostraban actitudes hostiles.

Uno de los momentos más duros que vivió fue cuando un compañero fue llevado a un área donde no debía estar. Ahí, lo golpearon brutalmente y lo dejaron en estado grave. Julio y otros detenidos intentaron averiguar qué había pasado, y se enteraron de que la agresión fue ordenada por las propias autoridades.
“Formábamos una especie de hermandad entre migrantes. Cuando uno tenía problemas, los demás interveníamos. Nos pegaron sin motivo, sin que nadie hiciera nada”, recordó.
Después del incidente, Julio y otros compañeros fueron trasladados a un sitio conocido como “el hoyo”. Allí fueron desnudados, privados de comida y agua, y mantenidos en condiciones inhumanas. “Esa fue la experiencia más difícil que viví en ese lugar”, afirmó.
Tras su deportación, Julio regresó con su familia a San Pablo. Lejos de rendirse, decidió emprender un nuevo proyecto productivo. En abril de 2024, junto con su familia, inició un estanque de tilapias en su comunidad. Hoy en día, varias familias dependen de esta actividad para su sustento.

“Les dije: ‘Vamos a hacer algo’. Aquí trabajamos en conjunto, somos socios y colaboramos en la cría y venta de tilapia. Por eso decidimos instalar un pequeño estanque para comercializar el producto”, explicó.
Te puede interesar: Festival del Hongo reunirá sabores del bosque en Tres Cañadas
Sobre el proyecto, comentó: “El estanque cumplió su primer año en abril de 2025. Lo empezamos justo después de mi regreso. Fue una decisión familiar, y hoy nos sentimos orgullosos de lo que hemos logrado”.
Julio envió un mensaje a otros migrantes en Estados Unidos: “Les aconsejo que se cuiden, que eviten problemas, y que piensen en invertir en México. Aquí también hay oportunidades, solo hay que atreverse a buscarlas”.
¡Recibe las noticias al momento en tu Whatsapp! Únete a nuestro Canal: https://bit.ly/3S0OztH