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First Class

Fernanda Contreras, amor por la charrería

Fernanda Contreras Chapa es una mujer hidalguense, valiente, humilde y honesta, de la quinta generación de gente a caballo del rancho El Álamo y de ascendencia charra


Fer tiene 17 años y actualmente estudia la preparatoria y su plan es ser médico. Su gran amor por la charrería y los caballos la llevó a ser escaramuza desde hace cinco años, cuando entró a la primera escuela municipal de escaramuzas Pachuca.

“Siento que la charrería la tengo en la sangre, porque, la primera vez que estuve en un equipo de escamaruzas para mí fue fácil subirme al caballo y manejar; sentí como si ya lo hubiera hecho” afirmó Fernanda.

El primer equipo de escaramuzas en el que participó fue Pequeñas Amazonas Hidalguenses, con el que consiguió el campeonato estatal en la categoría infantil B, logrando el pase al Nacionalito en Arroyo Negro. También tuvo la oportunidad de participar en el Congreso Nacional Charro, y en su último año estuvo presente con las escaramuzas Quetzalsín de Tizayuca, logrando el pase al Nacional Charro en el rancho El Pitayo.

“Cuando monto siento mucha tranquilidad. El caballo a mí me relaja, pues con él siento una conexión que jamás había sentido con otro ser. Al dar la punta con el caballo me pongo nerviosa, pero ya estando dentro de la manga, comienzo a hablar con él y los dos nos relajamos . El nombre de mi caballo es Chucho y es muy importante para mí; es el dueño de mis becas” comentó Fernanda.

Para la joven, la charrería le ha enseñado a administrar su tiempo con su vida diaria, tener un equilibrio con su escuela, tareas y familia. “Este deporte es muy bonito, además de que te inculca valores como el respeto, la tolerancia, humildad, el respeto hacia todos, porque somos un equipo y si alguien fracasa, fracasamos todas”.

Fernanda se visualiza en unos años con la misma pasión que ahora por esta disciplina, campeona estatal y campeona nacional con su equipo, además de avanzar en su vida estudiantil. Fer sufrió una lesión en la rodilla en su última competencia, lo que la ha alejado de las mangas y los caballos por un tiempo; pero eso no la detiene, pues su familia, su principal motor, la apoya.

“Una de las mejores anécdotas que tengo en este deporte es mi sombrero, pues el sombrero me lo regaló mi abuelita, y para mí fue muy especial porque a ella se lo regaló Gerardo Fernández, el hijo de Vicente Fernández” finalizó Fernanda.

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