¿Cómo se le puede explicar a cientos de personas que perdieron lo que con tanto esfuerzo habían logrado? Sus muebles, sus equipos electrónicos, vaya, hasta la licuadora y la plancha…, que por tecnicismos no se ha podido declarar zona de riesgo a esta zona en la que la naturaleza ha dado muestras de que está dispuesta a poner en evidencia a desarrolladores ojetes y madrear a pobladores.

Fue una lluvia sorpresiva que a muchos agarró en la pendeja en el fraccionamiento Tuzos.
Literalmente cientos de familias salieron de sus viviendas con lo que llevaban puesto y tratando de salvar lo más importante, sus hijos y sus mascotas.
Pero algunos no tuvieron tanta suerte, porque ni siquiera pudieron llegar a sus viviendas, el agua se los impidió.
La lluvia de este lunes fue atípica, pero no nos hagamos güeyes: por décadas hemos estado madreando a la naturaleza y ahí están las consecuencias.
El cambio climático no es un sueño guajiro de los verdaderos ambientalistas, sino que poco a poco se irá convirtiendo en la pesadilla de esta y varias generaciones más.
Y después de este arranque de sinceridad, vayamos al punto interesante. No hace mucho tiempo se presentaron los Atlas de Riesgo que, entre otras cosas, deberían ser una herramienta para las autoridades a la hora de tomar determinaciones.
Llama poderosamente la atención que, a la hora de nombrar las cosas por su nombre, en particular un jefe de Protección Civil insistía vehementemente que no eran zonas de riesgo, sino que debería llamárseles zonas de observación.
Analicemos lo que dice la literatura con relación a las zonas de observación de acuerdo con el Atlas de Riesgo y cómo esto se vincula con el tema de Tuzos.
Características de las zonas de observación:
1.- Potencial de riesgo. Se sospecha la presencia de fenómenos peligrosos como deslaves, inundaciones, etc., pero no se tiene evidencia completa o actualizada.
¿Es neta? En verdad no sospechaban que Tuzos se iba a inundar, cuando desde hace 10 años las inundaciones son recurrentes.
2.- Falta de datos. Puede haber escasez de información hidrológica, climática o de uso de suelo.
¿Es en serio? De verdad nadie se había enterado de que una tormenta como la de este lunes podía ocurrir.
3.- Monitoreo necesario. Se recomienda vigilar estas zonas con mayor atención.
No, pos no. ¿Cuál vigilancia?
4.- Precaución para el desarrollo urbano. Se trata simple y sencillamente de que la construcción de viviendas se realice con precauciones y bajo estudios de impacto.
El chiste se cuenta solo. Tuzos es un fraccionamiento construido abajo mientras que el canal de aguas pluviales va arriba. ¿Cuál estudio de impacto?
Con todos estos elementos, esta zona ya debió de considerarse como zona de riesgo y no hacerse como el tío Lolo para atender de manera seria el problema de este fraccionamiento, no repartir culpas, porque eso no les devolverá su patrimonio a cientos de familias.
Así que llamar elegantemente zonas de observación no ayuda en lo más mínimo a la hora de un desastre de esta naturaleza como el ocurrido a los habitantes de Tuzos y que dejó poco más de 400 viviendas con daños de consideración.
¿Cómo se le puede explicar a cientos de personas que perdieron lo que con tanto esfuerzo habían logrado? Sus muebles, sus equipos electrónicos, vaya, hasta la licuadora y la plancha…, que por tecnicismos no se ha podido declarar zona de riesgo a esta zona en la que la naturaleza ha dado muestras de que está dispuesta a poner en evidencia a desarrolladores ojetes y madrear a pobladores.
Aunque, pensándolo bien, tiene razón el director de Protección Civil que insiste en que se le llamen zonas de observación, porque, es cierto, las familias se quedaron observando una vez más cómo el agua se llevaba parte de su vida.
Espero sus comentarios.
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