Imagen: Bertha Alfaro
 · 
Hace (13) meses

Feliz Día del Maestro

En la actualidad los papeles se han modificado y para muchos profesores tratar de imponer disciplina en el aula se convierte en una tarea titánica.

Imagen: Feliz Día del Maestro
Compartir:

Hasta hace algunos años ser maestro era motivo de orgullo para el profesor o profesora que desempeñaba su labor frente a grupo como un apostolado.

Desde su llegada al centro de trabajo, el señor maestro era referente de tener una educación ejemplar, ser honesto, amable, impecable en su vestimenta, además de conocer su materia a la perfección y un poco enfermero, doctor, psicólogo, terapeuta y hasta cómplice de sus alumnos que veían en él o ella el ejemplo a seguir.

Muchos adultos aún hoy recuerdan con afecto el nombre su profesor de quinto de primaria o de la maestra de segundo B, todos ellos con un historial intachable en el magisterio.

Por supuesto, los maestros y maestras eran muy respetados, sus palabras eran escuchadas y las recomendaciones seguidas al pie de la letra y sin chistar.

También era muy cierto que los principios y los buenos modales eran trabajo de padres de familia y siempre quedaba claro que la educación se aprendía en casa.

Y qué decir de los directores y de los prefectos, maestros estrictos e implacables cuando de imponer disciplina se trataba.

Llegar a la dirección de la escuela por alguna falta cometida era motivo de un megarregaño y llamado a los padres para comunicarles sobre el mal comportamiento del estudiante, situación que los padres escuchaban atentamente mostrando vergüenza por la indisciplina de su criatura y comprometiéndose, sin cuestionar, que se encargarían de reprender al muchacho o muchacha para que no volviera a ocurrir, y en verdad no volvía a pasar.

Los padres en esos casos no ponían en tela de juicio las decisiones de los maestros ni del director y mucho menos le daban la razón al hijo o hija; lo que dijeran los profesores era aceptado sin poner peros.

Por supuesto que en aquellos años también había maestros gandallas que en ocasiones se pasaban de lanza, pero eran los menos, y a ellos la autoridad educativa les llamaba severamente la atención cuando el problema era grave.

Al paso del tiempo la situación cambió.

En la actualidad los papeles se han modificado y para muchos profesores tratar de imponer disciplina en el aula se convierte en una tarea titánica.

Y no crea usted que estamos hablando de adolescentes que ahora son indisciplinados, en ocasiones groseros, incluso hay alumnos de los primeros grados de primaria que, apoyados por los mismos padres, se convierten en un dolor de cabeza para los maestros.

Hay historias verdaderamente aterradoras de profesores que enfrentan no solo a los niños en el aula, que no atienden indicaciones, que son irrespetuosos, que ya no obedecen, porque, según las instrucciones de las autoridades, no es cuestión de obediencia, sino de convencimiento y en esa ligera línea entre lo que se debe y lo que le dejan hacer al profesor es donde los chamacos se vuelven unos pequeños tiranos y, lo que es peor, con la complacencia de los padres y madres de familia, que ahora son los verdaderos supervisores de los maestros.

Un profesor con más de 30 años de experiencia frente a grupo comentaba que hay algunos niños que son todo un ejemplo de lo que aquí se aborda.

No atienden las instrucciones de llevar uniforme limpio, con un buen corte de cabello, sucios y con un comportamiento grosero y resulta que las madres son exactamente iguales a sus hijos y además con una actitud prepotente y de perdonavidas, quienes envalentonadas por los privilegios que desde las autoridades educativas les han entregado y están seguras de que, con un chisme que le armen a un profesor o a la maestra que le moleste o trate de disciplinar a su criatura, pueden echarla o echarlo de la escuela con solo tronar los dedos.

Esos son ahora los desafíos de los profesores que están a merced de padres y niños tiranos que lo que menos les importa es aprender, porque siempre podrán ser choferes de taxi o youtubers, quedando lejos los niños que aspiraban a ser maestros.

Espero sus comentarios.

Compartir:
Relacionados
Imagen: Colombia, Chile, Argentina y El Salvador, sí; México, no
Hace 5 horas
Imagen: Aferrarse al ayer: un mal que debemos superar
Hace 5 horas
Imagen: Navor Rojas, factor incómodo
Hace 5 horas
Imagen: ¿La Cuarta Transformación traicionó a los artistas?
Hace 1 días
Se dice
/seDiceGift.png
Especiales Criterio
/transformacion.jpeg
Suscribete
/suscribete.jpg

© Copyright 2026, Derechos reservados | Grupo Criterio | Política de privacidad

logo
HOLA Y BIENVENIDO
Suscríbete y así estarás apoyando a crear contenido de calidad
SUSCRÍBETE
Cerrar sesión