Así como en el comercial que promocionaba una camioneta y que es recordado por muchos por la famosa frase “¿Y la Cheyenne, apá?”, muchos nos preguntamos dónde está o dónde quedó la tan pregonada austeridad que el actual gobierno morenista de Hidalgo nos prometió allá en la vorágine de la campaña electoral de 2022.

Así como en el comercial que promocionaba una camioneta y que es recordado por muchos por la famosa frase “¿Y la Cheyenne, apá?”, muchos nos preguntamos dónde está o dónde quedó la tan pregonada austeridad que el actual gobierno morenista de Hidalgo nos prometió allá en la vorágine de la campaña electoral de 2022.
A pocos años de haber asumido el mandato estatal, varias acciones han dejado en entredicho la famosa “austeridad republicana” que todos los gobiernos guindas presumen tener —no por nada hasta modificaron sus estatutos internos para evitar onerosos gastos, viajes en aviones privados, nepotismo y demás prácticas del viejo PRI que se postergan en el nuevo PRI en el que se ha convertido Morena; a ellos sí les queda el dicho de que “lo que te choca te checa”—, y entre ellos podemos comentar la reciente remodelación del ahora denominado Parque Cultural Hidalguense Ben Gurión, en Pachuca.
Resulta pues que la rehabilitación de este espacio se proyectaba, al arranque de las obras, en solo 212 millones de pesos, pero se aumentó hasta un 25 por ciento, con la justificación de que “así lo permite la ley”, para terminar en casi 374 millones de pesos.
Esa última cantidad se destinó para remodelar el parque Ben Gurión, al que prometieron ponerle una rueda de la fortuna, la cual es invisible, porque no está por ningún lado. Es decir, se aumentó el gasto varios millones de pesos. Ahora el espacio público presenta canchas de pádel, pistas de patinaje, teatro y cine al aire libre y un monumental ajedrez, que solo sirve como mera decoración. Al lugar, criticaron en redes sociales, le hacen falta sanitarios para las personas usuarias, situación que resolvieron el día de la inauguración con solo colocar baños portátiles. ¿Tanto dinero gastado y ni una sección de WC digna pudieron poner?
Además, recientemente se anunció la renovación de las oficinas gubernamentales, para lo cual el oficial mayor del gobierno estatal, Orlando Ángeles, aseguró ya a medios de comunicación que no se incrementará el gasto como ocurrió con el renovado espacio ubicado en la Zona Plateada de Pachuca. Tiempo al tiempo.
Mientras tanto, el derrumbe de la otrora casa del gobernador sigue ahí, con obras paradas y encintado el espacio que se solía ocupar para la residencia del titular del Poder Ejecutivo, sin que se vea avance en las obras. Un mero simbolismo el hecho de derrumbar ese edificio, solo palabras al aire.
Y si hablamos de austeridad, parece ser que es algo que el gobierno morenista de Hidalgo no conoce, porque basta con recordar que el 8 de marzo pasado la administración estatal erogó 6.5 millones de pesos ¡en vallas para proteger la zona del Palacio de Gobierno! ¿Y la austeridad, apá?
A cada capilla le llega su fiestecita o, por decirlo en otras palabras, ya veremos cómo juzga la población a la actual administración estatal, porque nadie se salva. Ahí está la ahora clínica 36 del IMSS, que en su momento causó inconformidad por el gasto y el tiempo que resultó inútil, o el más claro y reciente ejemplo: el puente atirantado de Omar Fayad, cuyo gasto también tuvo un incremento de casi cien millones de pesos. Tiempo al tiempo.