Estaban que no la creían. Tres alcaldes y una alcaldesa cumplieron con los parámetros establecidos por la auditoría y se hicieron ganadores de una estrellita que, en ceremonia protocolaria, con selfie y todo, les entregaron su reconocimiento.

Estaban que no la creían. Tres alcaldes y una alcaldesa cumplieron con los parámetros establecidos por la auditoría y se hicieron ganadores de una estrellita que, en ceremonia protocolaria, con selfie y todo, les entregaron su reconocimiento.
Resulta que nada menos estos tres presidentes y presidenta municipales se pusieron las pilas y les leyeron la cartilla a sus equipos para que no la cajetearan a la hora de cumplir con lo que pide la auditoría y no los anden balconeando.
¿Pero que no es esa su chamba?
¿Que no tienen que cumplir con lo que ordena la administración más allá de si se los reconocen o no?
Es como el premio de puntualidad: se lo ganan quienes llegan temprano a chambear, pero ¿no es obligación de todos llegar temprano? Entonces, solo llegas a tiempo para que te premien, ¿aunque solo llegues a calentar la silla?
Así que la auditoría se puso como la miss de la primaria y pidió que dieran un paso al frente los lindos, los que sí cumplen, los que llevan los zapatos boleados, los que no tienen piojos y van bien peinados, las que llevan el uniforme impecable, perdón, por un momento parecía que estaban a medio patio en ceremonia de inicio de jornada escolar.
Lo cierto es que esto solo muestra algo preocupante: si solo cuatro cumplen con su chamba, ¿qué están haciendo los otros 80 restantes?
De acuerdo con la estadística de la auditoría, el 95 por ciento está muy lejos de atender de manera adecuada las reglas que marca la auditoría para que se cumpla a cabalidad con las planeaciones propuestas.
Es decir que los alcaldes y alcaldesas que en su planeación ofrecieron que iban a realizar acciones en favor del municipio, a la hora de la verdad nomás no cumplieron o algunos lo hicieron de manera parcial, de ahí que la balconeada fue casi pareja.
Como director de primaria, el auditor llamó a cada uno de los alcaldes preferidos, perdón, cumplidos, y les entregó tremendo diploma y casi con beso en la frente y lágrimas en los ojos les reconoció su extraordinario desempeño.
A los otros 80 los exhortó a que le chinguen, “que no se me apendejen” y cumplan con lo planeado.
Pero la que fue toda una sorpresa fue la alcaldesa de Tlanalapa, que obtuvo el triunfo con Morena y Nueva Alianza y quien de plano no ha hecho nada; su desempeño está en ceros. Lo extraño es que a sus gobernados o no les interesa o el gobierno parece que no existe, ni siquiera se mueve, no hace olas, cumpliendo con la máxima de que calladita se ve más bonita.
Seguramente el municipio camina solito, sus habitantes no tienen necesidades, bueno ni baches tienen sus calles, nunca les falta el agua en sus viviendas, todas sus comunidades tienen energía eléctrica, es un municipio modelo, por ello su alcaldesa ni suda ni se acongoja.
Bajo esta premisa, este municipio fue modelo del Coneval para ejemplificar que se está abatiendo la pobreza y sus pobladores son prósperos y felices, además de que en esta alcaldía no hay problemas de inseguridad, los policías gozan de buenos salarios y prestaciones y por ello no tienen la tentación de cometer actos de corrupción y mucho menos ser cómplices de los malosos.
Así las cosas, solo esperemos que este ejemplo de bonanza no vaya a caer en observaciones que rompan con la tranquilidad de la alcaldesa y su pueblo.
Mientras tanto, felicidades a la alcaldesa de Tulancingo y a los alcaldes de Pachuca, Mineral de la Reforma y Zimapán, que hicieron muy bien su tarea y están cumpliendo a cabalidad con lo que marca la buena administración.
¡Bien, chica y chicos!
Vengan esos cinco.
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