La violencia está a todo lo que da, mientras quienes nos representan no dan una y solo se dedican a dar espectáculos vergonzosos y de cuarta que sonrojarían al más pelafustán.

Como decía la abuela, en este momento en el mundo y particularmente en México, el horno no está para bollos.
La violencia está a todo lo que da, mientras quienes nos representan no dan una y solo se dedican a dar espectáculos vergonzosos y de cuarta que sonrojarían al más pelafustán.
Para muestra ahí les van algunos ejemplos:
Las mujeres aún no nos recuperamos del bochornoso sainete que ofrecieron las diputadas en el Congreso, defendiendo lo que al parecer es indefendible y apoyando a un diputado gandalla en todos los sentidos, corriente y para acabarla de chingar, acusado de presuntamente violentador de mujeres. Lo grave es que, a pesar de ofrecerle la oportunidad de demostrar su inocencia ante las autoridades, simplemente las mujeres que dicen ser “feministas” lo arroparon como si fuera un niño indefenso. Eso, amigos míos, es violencia de género aquí y en China.
Y digo “no nos recuperamos” porque apenas hace unos días, en Hidalgo, se dieron las agresiones a activistas defensoras de los derechos de las mujeres y hasta donde sé, no se escucharon grandes declaraciones de las representantes de Hidalgo repudiando el maltrato a las mujeres que marchaban para defender sus derechos. Solo dos de las legisladoras reprocharon el actuar de las autoridades y los conminaron a no volverlo hacer y nada más faltó que dijeran que los iban a acusar con su mamá, si acaso tuvieran.
Así las cosas, la gran mayoría de mujeres del Congreso cumplieron la máxima que han rechazado una y otra vez con vehemencia: “Calladitas se ven más bonitas”.
Afortunadamente ya se acabó el Mes de la Mujer.
Y ya que hablamos de violencia, mientras representantes populares realizan una gira por la entidad para recoger por enésima vez las opiniones de los comunicadores para conformar la ley en su defensa, en la calle están los reporteros de a pie, esos que se la rifan un día sí y otro también, y no hay nadie que los defienda, porque la mencionada ley sigue durmiendo el sueño de los justos; total, al fin son solo reporteros.
Otra versión de violencia es la que ocurre en las zonas huachicoleras de Hidalgo, donde las ejecuciones ya son cosa frecuente y la población vive preocupada por los índices delincuenciales.
Es en estas regiones donde el robo de combustible no se detiene, poniendo en riesgo a la población, cosa que a los malosos les vale madre y que ha dejado una huella de orfandad, tristeza y total abandono.
Pero curiosamente, en las zonas donde se da con mayor incidencia este tipo de delitos altamente violentos, también se “aprueba” que grupos como Los Alegres del Barranco, originarios de Badiraguato y que hacen apología de los capos, ahora se presenten como la sensación del momento.
Total, que a estos sujetos los recibieron muy bien en Santa Ana Hueytlapan; sí, ahí donde hace unos días se registró un episodio violento, ya que los pobladores impidieron que oficiales de la Fiscalía
General de la República cumplimentaran órdenes de aprehensión y para ello quemaron tres vehículos y retuvieron a los oficiales.
Sí, ahí donde el 6 de marzo Los Alegres del Barranco ofrecieron un megaconcierto con sus temas de apología a los delincuentes, ahí donde hace 19 días se desató la violencia en un operativo de seguridad.
Ante estas evidencias habría que cuestionar:
¿Quién chingados dio la autorización para llevar a cabo estos conciertos?
¿Están viendo que no ven?
¿Y así quieren que no haya violencia?
Habría que echarle cabeza para diseñar otras estrategias que promuevan la pacificación de Hidalgo, del país y del mundo.
Por lo pronto, Estados Unidos dijo “Estos güeyes aquí no entran”, por algo se empieza.
Espero sus comentarios. Fb. bertha alfaro