Si usted va a salir de vacaciones al Corredor de Balnearios, hágalo con responsabilidad: cuide a su familia, respete el entorno, sea consciente del ecosistema y actúe con responsabilidad ambiental…

Llegaron las vacaciones de verano y, con ellas, la pausa tan esperada por nuestros hijos tras meses de clases. Para muchas familias del Valle del Mezquital, esta temporada representa una oportunidad para reconectar con nuestras raíces, con la tierra y, por supuesto, con las maravillas naturales que hacen de esta región un referente turístico nacional.
No es exageración decir que el corredor de los balnearios es el corazón turístico de Hidalgo durante el verano. Municipios como Ixmiquilpan, Chilcuautla, Huichapan, Tasquillo, Tecozautla, Mixquiahuala y Progreso de Obregón concentran una riqueza natural única: aguas termales de distintas temperaturas, parques acuáticos de primer nivel y una tradición de hospitalidad que se transmite de generación en generación. Espacios como El Géiser, El Tephé, Dios Padre o el parque EcoAlberto no solo reciben visitantes, los maravillan.
Mención especial merece el parque ecoturístico El Río, en Progreso de Obregón. Este sitio, ubicado a las faldas del Cerro del Elefante, es una joya natural donde el agua brota directamente de entre las rocas para llenar sus albercas, convirtiéndose en uno de los pocos parques acuáticos gratuitos del estado. Es un orgullo regional y un símbolo de cómo la naturaleza puede regalarnos paisajes y experiencias inolvidables.
Sin embargo, con el arribo masivo de turistas, muchos provenientes del Estado de México y de la Ciudad de México, también llegan los retos. Las autopistas se saturan, los accesos a los balnearios se congestionan, y los cuerpos de agua reciben a miles de personas, algunas sin el más mínimo cuidado por la higiene o la preservación del entorno. La basura se acumula, el agua se ensucia y lo que debía ser un descanso reparador para todos se convierte, en algunos casos, en un deterioro innecesario de nuestro patrimonio natural.
Año con año, también se reportan accidentes, algunos fatales, por descuidos en zonas acuáticas. No basta con abrir las puertas de nuestros balnearios: se requiere una cultura del cuidado, del respeto a los señalamientos, de la prevención. Las vacaciones no deben traducirse en tragedias ni para visitantes ni para comunidades anfitrionas.
En ese sentido, las autoridades municipales, estatales y federales tienen una responsabilidad fundamental: deben redoblar esfuerzos para prevenir accidentes viales y acuáticos, y regular de manera eficiente y eficaz la venta de bebidas alcohólicas. Es preocupante que, con tal de mantener la venta, se permita el consumo incluso a menores de edad. No podemos seguir tolerando que la omisión reemplace a la autoridad.
Si usted va a salir de vacaciones al Corredor de Balnearios, hágalo con responsabilidad: cuide a su familia, respete el entorno, sea consciente del ecosistema y actúe con responsabilidad ambiental. Porque la naturaleza, si no la cuidamos, tarde o temprano nos va a pasar factura.
Hidalgo tiene mucho que ofrecer. El turismo es una de nuestras principales fortalezas, y el Valle del Mezquital es su estandarte. Preservar nuestras aguas termales, nuestros paisajes y nuestros espacios ecoturísticos es tarea de todos. Que este verano no solo sea tiempo de descanso, sino también de conciencia. Porque disfrutar también es cuidar.
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