Importante será seguir de cerca las decisiones que el Poder Legislativo federal tome en esta materia en los próximos meses, mientras tanto desde este Espacio Abierto va mi afecto y reconocimiento a Raúl Arroyo por su ingreso a tan prestigiosa academia, resultado lógico de una carrera intelectual tan pulcra como la de mi amigo. Enhorabuena.

Esta semana el intelectual y abogado hidalguense Raúl Arroyo ingresó a la Academia Mexicana de Jurisprudencia y Legislación con el sitial número 19, en la majestuosa Capilla Gótica del Instituto Cultural Helénico, al poniente de Ciudad de México.
Quienes presenciamos la ceremonia, escuchamos su disertación de ingreso con el discurso Tiempo de imaginar un nuevo federalismo, un tema del que ha investigado y estudiado en abundancia y a través del cual nos llevó a la reflexión sobre el proceso de cambio que el federalismo ha sufrido, particularmente en esta época de la República.
La reforma constitucional en materia político-electoral de 2014 modificó las bases del pacto federal y su relación con las entidades soberanas de nuestro país, lo cual trajo como resultado una indiscutible lesión al federalismo, concentrando en el centro de la nación los nombramientos de árbitros electorales del ámbito local, ya que, como debemos recordar, fue esa reforma a la Constitución federal la que le quitó a las legislaturas de los estados y de Ciudad de México, en ese entonces aún Distrito Federal, la facultad de elegir conforme a sus bases y dentro del pacto federal a las consejerías y magistraturas electorales locales.
La República tiene entonces una década con un modelo electoral poco federalista, al menos por lo que hace a la designación de sus autoridades locales, así como respecto de los procedimientos de organización y capacitación de las elecciones, donde si bien se han tenido avances muy importantes, también ha traído consigo, en algunos casos, un desapego a la importancia de los contextos regionales desde donde se toman las decisiones político electorales de las elecciones más cercanas a la población, las de los ayuntamientos.
Ante una posible reforma electoral constitucional a nivel nacional, el discurso de ingreso del abogado pachuqueño hace imposible no pensar en las potenciales consecuencias de la idea de desaparecer a los institutos y tribunales electorales de las 32 entidades del país, lo cual limitaría aún más al ya disminuido federalismo constitucional en esta materia, dejando la responsabilidad de la organización de las elecciones federales y locales y sus decisiones jurisdiccionales en instancias regidas exclusivamente desde el centro.
Importante será seguir de cerca las decisiones que el Poder Legislativo federal tome en esta materia en los próximos meses, mientras tanto desde este Espacio Abierto va mi afecto y reconocimiento a Raúl Arroyo por su ingreso a tan prestigiosa academia, resultado lógico de una carrera intelectual tan pulcra como la de mi amigo. Enhorabuena.
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