Ahora sí se les apareció Juan Diego, bola de ojetes, culeis, malandrines o, como ahora se les nombra de manera elegante y correcta, “generadores de violencia”.

Ahora sí se les apareció Juan Diego, bola de ojetes, culeis, malandrines o, como ahora se les nombra de manera elegante y correcta, “generadores de violencia”.
Ya estuvo bueno de que la ciudadanía esté soportando agresiones día y noche y que los delincuentes, los agresores y todos aquellos que nada más están viendo que algo está mal puesto para chingárselo, utilizando fuertes agresiones, golpes y hasta en ocasiones privando de la vida a las víctimas.
Así que hoy, me imagino que, ya hasta la madre de estar recibiendo información de muertos y más muertos por diferentes regiones del estado, principalmente por la zona conurbada de la capital, “hechos aislados”, según algunas autoridades, pero al fin víctimas, el gobernador Menchaca dijo: “Hasta aquí llegaron, bola de gandallas, y no se van a estar burlando de las autoridades”, que, si bien hacen lo que pueden, aunque en ocasiones no pueden mucho, ya se vio, y ahora sí se les apareció el Chamuco.
Para ello dijo las maquinarias de todos los cuerpos de seguridad deben estar bien aceitadas y debe haber inteligencia; no, no me refiero a que les dé vuelta el cacahuate, que no a todos se les da, pero sí que, utilizando estrategia, tecnología, y trabajo de campo para ubicar donde se esconden los delincuentes, es que se puede ir avanzando en esa gran cruzada que es la paz para los habitantes de los 84 municipios.
Es cierto que la Policía ha dado algunos golpes a la delincuencia, apenas ayer dieron con un invernadero de marihuana en Omitlán, un pequeño y tranquilo municipio con vocación beisbolera, en la que seguramente los delincuentes se habían instalado desde tiempo atrás y que nadie dudaba de que fuera un invernadero de hortalizas, pero con la sorpresa que estos malandros estaban procesando yerbita chistosa y además tenían varias actividades, porque también se dedicaban al huachicol.
Y qué decir del cateo realizado en un taller mecánico en la comunidad de Santa Bárbara en el municipio Huichapan, donde los angelitos tenían almacenados nada menos que vehículos robados, seis semirremolques tipo tanque y al menos cinco mil litros de combustible robado, que en realidad era poco, para las dimensiones de los tanques que se encontraban en este enorme predio asegurado por las fuerzas federales.
En ambos casos, quiero suponer que fue un trabajo de investigación que les llevó tiempo para amarrar los indicios y poder caerle a los delincuentes, aunque sorprende que justo ahora se estén dando estos golpes y que, o no se habían dado cuenta de que ahí estaban trabajando los malos o se hacían como que no veían lo que ocurría.
Lo cierto es que llama la atención que, como siempre ocurre, las fuerzas federales trabajan por su lado, las estatales por el suyo y los municipales, que muchas veces son los primeros respondientes, con sus escasos recursos, le dan la batalla a la delincuencia, muchas veces hacen la chamba y luego ya nada más llegan los jefes y se cuelgan la medalla.
Así las cosas, es momento de dejar de echarse la bolita unos a otros, con o sin razón y argumentos, e ir diseñando una estrategia de seguridad en verdad efectiva y garantice que todos, dije todos, podamos salir a la calle con la certeza de que vamos a regresar sanos y a salvo.
Por el bien de Hidalgo, gobernador, es urgente un buen jalón de orejas y uno que otro madrazo, para que los responsables de la seguridad se pongan de acuerdo para enfrentar a la delincuencia
PALABRAS MÁS, PALABRAS MENOS.
No, diputada, no se necesitan más foros, lo que se necesita es que se pongan a trabajar y revisen los proyectos que por más de 10 años hemos presentado los periodistas y que legislaturas van y vienen y nomás no hay forma de que se concreten, demostrando que les valemos madre.
Espero sus comentarios.