Hay una propuesta legislativa que anda rondando los pasillos del congreso del estado. Es una que tiene que ver con la salud mental de los que aprenden: los alumnos. Iniciativa que a todos puede parecer digna de ser tomada en cuenta. Y lo es…

Hay una propuesta legislativa que anda rondando los pasillos del congreso del estado. Es una que tiene que ver con la salud mental de los que aprenden: los alumnos. Iniciativa que a todos puede parecer digna de ser tomada en cuenta. Y lo es.
Buscar que la salud mental de los aprendientes sea protegida en la escuela, es una necesidad que ha estado presente. Sin embargo, para que esta sea una realidad, la alianza hogar-escuela debe ser también redefinida. Superar los desencuentros y reconocerse como parte de un hecho social.
La sociedad necesita de la escuela, porque es a través de ella que transmite la cultura o rompe los paradigmas culturales. La escuela es esa institución que la sociedad ha creado para sostenerse, para reproducirse y reproducir cultura, conocimiento, características antropológicas, entre otras cosas. Desde la postura teórica que se mire, la escuela es indispensable para la sociedad, porque es una construcción de la propia sociedad.
Es por ello por lo que hablar de salud mental en la escuela, implica necesariamente hablar de salud emocional en el hogar y en la comunidad.
Mónica Bravo-Sanzana y Manuel Mieres-Chacaltana señalan en 2015, al escribir en la Revista Salud Pública, que “Los informes —al menos para Latinoamérica— no consideran a la salud emocional/mental como un determinante de la salud infantil, ni a la escuela como un centro de salud”. Lo anterior adquiere relevancia dada la influencia de este factor en la salud escolar y su relación con los logros de aprendizaje y prevención en la salud mental.
Así que la propuesta que se realiza en torno a la presencia de psicólogos en los centros escolares deberá atender a diversas cuestiones que tendrá que resolver la diputación hidalguense para que su propuesta se vuelva seria y útil a la sociedad.
En primer lugar, determinar cuáles son las condiciones que hacen pensar en la presencia de psicólogos en los centros escolares. Decir que van a atender a los aprendientes es un lugar común y general que no apunta a un problema específico.
Asegurar que la búsqueda es la de garantizar el bienestar de los educandos en el centro escolar y evitar brotes de violencia, también es insuficiente, porque ellos deben de ser atendidos en el ámbito del hogar, la comunidad y la escuela, no solo en un espacio; porque hacerlo en uno solo, no dará los resultados esperados.
Los mismos autores aseguran que “la interacción con el medio le exige a cada niño poner en práctica habilidades que ha aprendido con su familia y con sus compañeros en el ambiente escolar”. Por lo cual, el abordaje legislativo del tema involucra la necesidad de construir un proceso de consulta integral en el que puedan participar docentes, padres de familia, especialistas en salud y especialistas en salud mental.
Especialistas en salud mental porque no basta con que vayan los psicólogos, deben estar presentes los paidólogos, los profesionales de la educación especial, los psiquiatras, los especialistas en educación y, por qué no, los trabajadores sociales, entre otros.
En reiteradas ocasiones he señalado que el voto popular convierte a las personas en representantes populares, no en expertos en un tema, de tal manera que no es malo hablar de quienes deben acompañar el proceso propuesto por la diputación del grupo parlamentario de Morena.
El nivel de salud alcanzado por los niños involucra una serie de determinantes que van desde factores de contexto en el cual se involucran las características de la localidad en la que habita, la calidad de los servicios que recibe y la disponibilidad de servicios de salud.
De forma específica también, señalan los autores, “las características del hogar en el que nacen y viven los niños, ingreso, escolaridad del padre y de la madre, tipo de piso, disponibilidad de agua, electricidad, componente étnico/racial”, entre otros.
Pero, además, Mónica Bravo-Sanzana y Manuel Mieres-Chacaltana dicen que los “insumos para el logro de un buen nivel de salud, utilización de servicios médicos; cuidados prenatales; edad, estado de salud y hábitos de la madre; uso de medidas profilácticas en el hogar; número de hijos”, además de otros elementos determinantes.
Una de las grandes conclusiones a las que se han llegado cuando se habla de la salud mental de los educandos en el centro escolar, habla de los docentes y de los cuidadores; se refiere a la necesidad de aumentar su participación en el diseño de las políticas públicas orientadas a lograr la atención de la salud mental de manera integral.
Los niños, niñas y adolescentes deben de recibir no solo una propuesta legislativa, se debe avanzar a políticas públicas integrales, transversales y capaces de garantizar la totalidad de su bienestar.
“Por hoy, Los gobiernos deben garantizar suficientes recursos humanos y financieros y el apoyo y capacidad institucional”, dice la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
En contraste, la amplia reducción en el presupuesto a salud es el más grave impedimento para llevar a la práctica el que haya un psicólogo, el que debería ser clínico, por escuela. En manos de la SEPH, no sería posible. Debería ser Salud quien encabece una actividad de ese tipo en coordinación con la SEPH.