No es la primera vez que Guillermo Olivares lanza este tipo de declaraciones desafortunadas. Ahí están sus joyitas de opinión sobre la valla en la marcha feminista, o sus declaraciones tibias tras la muerte de Rosaura o los famosos y terribles casos aislados.

Ahora sí lo perdimos. El secretario de Gobierno del estado de Hidalgo, Guillermo Olivares, mostró toda su falta de conocimiento, empatía y respeto por los derechos humanos, además de evidenciar que tampoco se ha leído ni por accidente los protocolos de la misma Comisión de Búsqueda ni los lineamientos de las asociaciones dedicadas a estos casos.
Luego de la desaparición de una menor de 12 años en Pachuca, y según él, con la noble intención de “calmar las aguas” —porque claro, las desapariciones se resuelven con declaraciones alegres—, salió a decir que la niña se había ido por su propio pie con su novio. Así, sin más. Pero no contaba con que la madre de la menor lo desmentiría públicamente, pidiendo a la ciudadanía que siguieran compartiendo la ficha de búsqueda.
Y por si no fuera suficiente, el secretario se lo tomó personal. Este viernes volvió a repetir la misma historia, cual disco rayado, asegurando otra vez que la menor se había ido con el novio. En ese momento, no solo ignoró las recomendaciones de asociaciones civiles y de la Comisión de Búsqueda, sino que prácticamente las pisoteó. Porque sí, señor Olivares, cuando usted dice esas cosas lo único que logra es desincentivar a la población para que ya no compartan la ficha.
Y ahora uno se pregunta: ¿no hay nadie en comunicación social que le eche una mano? ¿Alguien que le diga “oye, eso no se dice”, “oye, eso no ayuda”, o al menos “oye, deja de hablar por hablar”? En lugar de perderse en un debate absurdo sobre si la niña se fue por voluntad o no, ¿no sería mejor concentrarse en su localización?
No es la primera vez que Guillermo Olivares lanza este tipo de declaraciones desafortunadas. Ahí están sus joyitas de opinión sobre la valla en la marcha feminista, o sus declaraciones tibias tras la muerte de Rosaura o los famosos y terribles casos aislados.
Si de coherencia política dependiera, ya estaría firmando su renuncia. Pero bueno, aquí seguimos, a la espera de ver si logra una vez más sortear el escándalo y permanecer en el cargo.