El suceso del Mencho distrajo el tema de Marx Arriga; sin embargo, resulta un tanto imprescindible abordarlo por muchas aristas que inciden en el devenir educativo y ahora también sindical.

José Raquel Badillo Medécigo
El suceso del Mencho distrajo el tema de Marx Arriga; sin embargo, resulta un tanto imprescindible abordarlo por muchas aristas que inciden en el devenir educativo y ahora también sindical.
El atrincheramiento de Arriaga no fue un hecho menor. Más que un conflicto administrativo, develó una tensión ideológica al interior de la 4T: la disputa entre radicales y moderados.
Marx Arriaga no se asumió morenista; se definió lopezobradorista. Esa diferencia semántica no debe subestimarse: exalta su lealtad doctrinaria antes que su institucionalidad.
En el conflicto por los libros de texto gratuitos, Marx Arriaga sostuvo firmemente una postura de no modificar “ni una coma” argumentando que cualquier cambio atentaba contra el lopezobradorismo y el proyecto educativo de la Nueva Escuela Mexicana. Su postura meramente política: defender un proyecto ideológico.
La otra acción que trae en puerta es encabezar un sindicato magisterial.
Las reacciones Marxista (Arriaguista) ya saltan a la vista a botepronto, el vínculo ideológico y estratégico es inconfundible; hace unos días estudiantes normalistas de El Mexe vandalizaron las oficinas de la SEPH, so pretexto del incumplimiento de algunos acuerdos para esa normal y una exigencia que sortean con los politécnicos instalados en la misma demarcación. Hay actores políticos ideológicos que inculcan adoctrinamientos, promueven divorcios entre la clase oprimida contra la burguesía, sin omitir el autogobierno con sus asambleas a mano alzada para ejercer la mayor presión posible, descartando el voto libre y secreto. ¿Dónde queda el famoso postulado que asevera: ¿si ya tenemos zapatos, para qué —comprar— más?
Sin duda que la reapertura de la normal de El Mexe puede considerarse como un fracaso, porque a 100 años de su existencia ya no responden a las causas que dieron su origen, lejos de modernizarse mantuvo su esquema vetusto.
El problema de su reapertura fue que no subsanaron las deficiencias que vino arrastrando y que motivaron su cierre. En ese gran complejo bien pudo implementarse un solo proyecto integral en el que coexistieran diversos campus que ofrece la Universidad Politécnica Francisco I. Madero que, además de sus ingenierías, se incluyera una sobre la docencia. Tomar modelos de universidades consolidadas como la de Brown —Providence Rhode Island— donde solo algunos alumnos tienen hospedaje. El servicio de comedor a un precio simbólico como lo es en gran parte de las universidades y un sistema de becas.
Sin embargo, para forjar grandes profesionistas, los alumnos deben de leer mucho y, claro está, ¡esto se contrapone al ideario de Marx Arriga, pues afirma que leer —por goce— es un acto capitalista!
Sin caer en lo peyorativo, más bien sustentado con la lógica, se percibe que El Mexe sigue siendo una paradoja desde cualquier punto de vista que se le observe…
DICE RACHY: El grueso número de normalistas egresados —de todas las escuelas— sale sin una plaza aunado que, para competir por esta, también participan otros profesionistas que deseen abrazar la docencia.
¡Qué tiempos aquellos cuando cualquier normalista egresaba con su plaza, si por cuestiones administrativas sus órdenes salían en octubre o en otro mes, su pago era retroactivo a la primera quincena de septiembre!
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