De buen humor, Sosa Castelán confiesa que está viviendo una segunda oportunidad en su vida,

El Privilegio de decir…
Fortino Moedano Chávez
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En charla con este columnista, Agustín Sosa Castelán, secretario general del Sindicato de Personal Académico de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, reveló que no tienen ningún conflicto con grupos políticos activos o en receso en Hidalgo ni compiten ilegalmente con nadie, pues siempre se han regido por procedimientos transparentes en donde los universitarios participan de acuerdo con sus perfiles y en contiendas sanas. Algunas veces con pasión, pero es natural en política.
De buen humor, Sosa Castelán confiesa que está viviendo una segunda oportunidad en su vida, pues recientemente fue intervenido quirúrgicamente de un tumor cerebral de más de tres y medio centímetros, alojado en regiones peligrosas, pero que fue extraído en dos sesiones que resultaron un éxito y actualmente se encuentra en franca recuperación y dedicado de lleno a resolver asuntos propios de su responsabilidad académica.
—¿Cómo me ves?, pregunta, inquieto, Agustín.
—Bastante lúcido, de buen color en el semblante, responde el columnista.
Una pequeña cicatriz en la cabeza de Agustín apenas asoma para mostrar los rasgos de la intervención quirúrgica bien cuidada. Continuamos.
Agustín desliza, con prudencia, que los universitarios no son apolíticos, sino que por su naturaleza son políticos, pues su misma condición los hace competitivos en muchos órdenes de la vida, al grado que su influencia, comentarios y asesorías en temas específicos y de especialidades, son considerados como útiles y dignos de tomarse en cuenta al momento de tomar decisiones.
Platica, con orgullo, que una buena cantidad de universitarios han detentado cargos y encargos de los más altos niveles, pasando por ubicaciones en regidurías, presidencias municipales, diputados locales, diputados federales y, casi, un senador de la República, lo que refleja que son útiles para el desarrollo de sus pueblos y lugares de residencia.
Tampoco somos partidistas, reconoce, porque en ningún lugar los universitarios se han afiliado en bloque, pero los espacios que han buscado siempre son a través de la participación política sana y buscando se mejoren las condiciones de la institución (UAEH), “trayendo mejores herramientas para nuestros hijos, para nuestros nietos, esto significa que sí, nosotros tenemos participación política, pues afortunadamente buscamos que los presupuestos y los apoyos para la educación se fortalezcan y que la educación cubra más aspectos que se necesitan y requieren en Hidalgo”.
Con ademanes sutiles, espontáneos, seguramente heredados porque parecen naturales, Agustín Sosa plantea que, en estos nuevos tiempos, los espacios políticos a veces se incrementan y a veces se reducen, pero son señales que indican deben trabajar fuertemente para ofrecer a la sociedad posturas serias, nuevas herramientas dentro de los procesos de participación y aspirar a tener voz dentro de los congresos estatales y del país.
Recuerda Sosa Castelán que la máxima casa de estudios de Hidalgo ha crecido en los últimos 40 años y las tendencias de la educación cada día cambian y actualmente la UAEH ocupa los mejores lugares de ranqueo en el país, pues se encuentran dentro de los primeros cinco de México, apenas debajo de la UNAM y Tecnológico de Monterrey; de los mejores 37 de América Latina y de las 501 mejores universidades del mundo, lo que ha sido un trabajo excepcional de su comunidad universitaria y genera muchas ventajas para los hidalguenses y su educación.
Pero todas estas medallas y logros, confía, no es lo más importante que tiene la UAEH, con aspiraciones propias de una planeación bien hecha, con horizontes definidos y objetivos medidos, pero lo más valioso que tiene la institución educativa son sus estudiantes, el mundo universitario, también sus profesores, cada vez más capacitados, competitivos y dentro del mundo de investigadores calificados con la membresía del SNI, que otorga niveles del I, II y III, donde reflejan su alta capacidad publicando investigaciones en revistas especializadas y dando cátedra en las aulas, en el que los alumnos cada vez egresan con mejores herramientas para enfrentar la vida laboral.
La Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo tiene un prestigio ganado a través de los años, por su seriedad, compromiso y altos estándares educativos, reconoce Agustín, pero para poder mantener este prestigio han dedicado tiempo, esfuerzo y dinero en abordar temas como reformar los programas educativos, mejorar la infraestructura y fortalecer la capacitación de los académicos para mantenerse en los primeros estándares de la investigación.
Presume que la UAEH tiene, actualmente, uno de los cuerpos académicos consolidado más importante de las universidades de México y los programas educativos están alineados a los cambios y a la educación y formación educativa internacional, lo que representa una enorme ventaja para los que laboran en esta máxima casa de estudios.
De la liga con los sectores políticos y de su grado de cercanía con el gobernador Julio Menchaca, se encarga directamente, porque así lo mandata su propia ley orgánica, el propio rector de la UAEH, Octavio Castillo Acosta, apunta Agustín Sosa, pues cada quien debe hacerse cargo de sus responsabilidades porque en su momento debe entregar cuentas, tanto a los universitarios, como a la sociedad hidalguense.
—¿El apellido Sosa pesa?, pregunta el interlocutor.
—El apellido Sosa, compromete, responde Agustín, al instante.