Imagen: Edson Martínez
 · 
Hace (2) meses

Los que vemos, pero no miramos

Más allá de la cifra, que ya de por sí es alarmante, lo verdaderamente importante es lo que revela: no sabemos con certeza cuántas personas viven en esta condición. Y eso dice mucho más de nosotros como sociedad que cualquier número.

Imagen: Los que vemos, pero no miramos
Compartir:

Hay realidades que están frente a nosotros todos los días, pero que hemos aprendido a ignorar. La reciente nota publicada por Criterio Hidalgo sobre las personas en situación de calle en Pachuca no solo informa: confronta.

Más allá de la cifra, que ya de por sí es alarmante, lo verdaderamente importante es lo que revela: no sabemos con certeza cuántas personas viven en esta condición. Y eso dice mucho más de nosotros como sociedad que cualquier número.

Porque cuando no hay registro, tampoco hay prioridad.

El reportaje rescata la historia de una mujer que, ante la falta de identidad, fue nombrada “Cayetana”. Su historia no es aislada. Es, en muchos sentidos, el reflejo de cómo una vida puede ir fragmentándose poco a poco: pérdidas familiares, falta de oportunidades, ausencia de acompañamiento. No se llega a la calle de un día para otro. Se llega después de muchos silencios, de muchas puertas cerradas.

Y en ese proceso, hay momentos clave donde alguien pudo intervenir.

Quizá lo más duro de esta historia no es solo el desenlace, sino la posibilidad de que pudo haber sido diferente. La propia activista lo señala: si hubiera recibido atención a tiempo, el resultado podría haber cambiado. Esa frase obliga a detenernos.

Porque entonces la pregunta ya no es solo qué pasó, sino en qué momento dejamos de ver.

La especialista citada en la nota habla de “duelos no resueltos”. Es una expresión técnica, pero profundamente humana. Todos enfrentamos pérdidas, rupturas, momentos difíciles. La diferencia es que no todos contamos con una red que nos sostenga cuando todo se rompe. Y cuando esa red no existe, la caída puede ser profunda.

Ahí es donde entra el papel de la sociedad.

Es fácil pensar que este es un problema exclusivo del gobierno, de las instituciones o de organizaciones civiles. Pero la realidad es que empieza mucho antes. Empieza en la manera en que miramos, o evitamos mirar, a quien está en la calle. En cómo normalizamos su presencia sin cuestionarnos su historia.

¿Qué podemos hacer nosotros? Tal vez no resolver todo, pero sí cambiar pequeñas cosas que suman.

Podemos empezar por reconocer que son personas, no paisajes urbanos. Informarnos sobre organizaciones que trabajan en el tema y apoyarlas. Ser más sensibles, más atentos, incluso en lo cotidiano. Y también exigir, como ciudadanos, que existan políticas públicas más claras, más humanas, más efectivas.

Pero, sobre todo, podemos recuperar algo que parece haberse perdido: la empatía.

La historia que cuenta este reportaje no debería dejarnos indiferentes. No es un caso aislado. Es un llamado de atención.

Estamos por entrar a una temporada que invita justamente a eso: a detenernos, a reflexionar, a mirar hacia adentro.

Que esta Semana Santa no pase como una más. Que sea una oportunidad para preguntarnos qué tipo de sociedad estamos construyendo… y qué tanto estamos dispuestos a ver, de verdad, a quienes siempre han estado ahí.

¡Recibe las noticias al momento en tu Whatsapp! Únete a nuestro Canal: https://bit.ly/3S0OztH

Compartir:
Relacionados
Imagen: Soberanía reclamada en territorio perdido
Hace 7 horas
Imagen: El alumno ya cambió… ¿y la escuela está lista para aceptarlo?
Hace 7 horas
Imagen: Confiar en el Tuzobús
Hace 7 horas
Se dice
/seDiceGift.png
Especiales Criterio
/transformacion.jpeg
Suscribete
/suscribete.jpg

© Copyright 2026, Derechos reservados | Grupo Criterio | Política de privacidad

logo
HOLA Y BIENVENIDO
Suscríbete y así estarás apoyando a crear contenido de calidad
SUSCRÍBETE
Cerrar sesión