Sin embargo, algunos movimientos promovidos en internet buscan generar división, discriminación, incluso odio para quienes no son parte de su comunidad por características específicas que, en su interpretación, no solo los hacen diferentes, sino contrarios o enemigos.

En la era de las tecnologías de la información y la comunicación, las formas en que las personas establecemos relaciones han cambiado. Gracias al internet es posible establecer comunicación virtual con personas al otro lado del mundo, lo que ensancha nuestras posibilidades de conocer personas incluso de otras culturas con lo enriquecedor que ello puede ser.
En muchas ocasiones, este tipo de relaciones interpersonales virtuales son las únicas disponibles para quienes no tienen oportunidades para socializar y hacer amistades, por una diversidad de motivos.
Hacer comunidad en redes sociales es algo que se busca con frecuencia, generando grupos que comparten gustos, intereses, habilidades, ideologías o alguna otra condición que les haga sentirse cómodos, contenidos; que les genere la tan buscada condición de pertenecer.
Sin embargo, algunos movimientos promovidos en internet buscan generar división, discriminación, incluso odio para quienes no son parte de su comunidad por características específicas que, en su interpretación, no solo los hacen diferentes, sino contrarios o enemigos.
Recientemente hemos escuchado con mayor frecuencia términos como manósfera. ¿Qué significaba el término manósfera? Es un conglomerado de comunidades de internet y espacios digitales (foros web, cuentas de X —antes Twitter—, grupos de Facebook, canales de Telegram, etcétera) donde los hombres se encuentran en oposición al feminismo y la igualdad de género (García-Mingo et al, 2022).
La manósfera no es un perfil de creadores o un espacio concreto de internet, sino que es la suma de las acciones de tuiteros, youtubers, administradores y líderes de opinión; así como el compromiso afectivo y la participación de seguidores cautivos y otros tantos miles de participantes anónimos de la manósfera.
La narrativa de estas comunidades virtuales se centra en que los hombres son las verdaderas víctimas de una sociedad que está sobrecompensando a las mujeres. Se justifica la violencia contra las mujeres y la LGTBIQ+fobia; los discursos de odio sexista, el acoso y la supremacía masculina; las distintas subculturas que convergen en la manósfera tienen el objetivo, más o menos compartido, de restablecer el privilegio blanco masculino y reforzar la masculinidad hegemónica.
Esta narrativa atrae a hombres y particularmente generaciones jóvenes, que se sienten enojados, resentidos, desplazados, desvalorizados, y añoran los tiempos pasados en donde no estaba difundida lo que ellos llaman ideología de género.
Terrasa los describe como “Activistas por los derechos de los hombres, jóvenes vírgenes resentidos, youtubers misóginos y gurúes de la seducción. El discurso antifeminista (…) ha proliferado en la red, convertida en refugio afectivo para una masculinidad en crisis” (Terrasa R, 2022).
Pero no solo el discurso antifeminista se presenta en el ambiente de la manósfera, particularmente en Europa se le relaciona con vínculos políticos con la extrema derecha.
Ante la proliferación de estas comunidades y la resonancia que encuentran en las poblaciones jóvenes, los estudios sociológicos empiezan a arrojar luz encontrando que “Hay muchos jóvenes que están perdidos y sin referentes, sin espejos públicos donde mirarse, y es ahí donde hay que esforzarse. Hay un déficit evidente (…): trabajamos mucho en igualdad, pero no ponemos el foco en los chicos” (Salazar, 2023).
“Como sociedad hemos fracasado en el trabajo con los hombres”, comparte Elsa García-Mingo. “Es fácil hablar de la manósfera como una madriguera de odio, pero lo cierto es que si hay hombres que en ese espacio se sienten comprendidos es porque hay unas necesidades socioafectivas que no están siendo cubiertas fuera de la red y hay que trabajar en ello” (García-Mingo, 2023).
Quizás es tiempo de que los feminismos se cuestionen: ¿Se ha comunicado mal? ¿Se ha comunicado insuficientemente? ¿Cómo socializar que el movimiento feminista no atañe solo a las mujeres, sino que atañe a los hombres, a la humanidad entera?
Que la lucha por la igualdad, la equidad, la deconstrucción del mandato de género, producirá eventualmente beneficios para mujeres y hombres, en el entendido de que todas y todos, de distinta forma, padecemos los efectos perniciosos de los roles y estereotipos de género, la discriminación, la exclusión y las violencias.