El asunto hoy nos parece normal o cotidiano, cosa buena, pero el rendir informes de un ejercicio de gobierno no siempre fue lo común o al menos no en todos lados ni en todos los tiempos.

El asunto hoy nos parece normal o cotidiano, cosa buena, pero el rendir informes de un ejercicio de gobierno no siempre fue lo común o al menos no en todos lados ni en todos los tiempos.
Hoy los informes de labores, también conocidos, dentro de lo políticamente correcto, como informes de resultados permiten acercarle a la ciudadanía los logros y metas cumplidas de las autoridades que administran el estado. Desde los poderes públicos hasta los organismos públicos autónomos o incluso en el sector privado también sucede en sus distintas cámaras.
Indispensable resulta en una democracia el contar con la garantía de que quienes manejan nuestros recursos y toman decisiones bajo nuestra representación rindan cuentas, señalen qué han hecho y qué falta por hacer o por qué no se han podido realizar otras cuestiones; esto último es muy raro que suceda en los informes de labores de nuestro tiempo, pero resulta ideal.
Así, en Hidalgo, desde julio hemos visto pasar los informes de labores de distintas diputaciones locales; en agosto, de personas síndicas y regidoras de nuestros ayuntamientos, ya sea quienes cumplen esta obligación en solitario o quienes lo hacen en colegio con todo el Cabildo; en septiembre también ya sumadas las personas presidentas municipales y el pasado 5 el gobernador constitucional hizo lo propio. El día de hoy lo hará la actual legislatura del Congreso del estado y en los primeros días de octubre el Poder Judicial local se sumará a esta obligación legal, con lo que se completará la rendición de cuentas de los tres poderes de la entidad.
El punto de los informes de labores, una vez rendidos, es analizarlos, acercarnos a estos documentos de nuestras autoridades, instituciones y personas representantes para poder evaluar su trabajo, para poder poner en perspectiva lo que se ofreció en una campaña electoral contra lo que se informa ya en el ejercicio del gobierno o de la representación popular.
Esta tarea recae en la ciudadanía, toma tiempo, sí, pero permite generar una evaluación objetiva del funcionamiento de nuestras autoridades para determinar si la expectativa electoral que generó una campaña política ganadora se logró convertir en una realidad positiva para tu entorno.
El proceso electoral local de 2027 en Hidalgo iniciará en poco menos de 15 meses, donde elegiremos de nueva cuenta a los 84 ayuntamientos y a las 30 diputaciones locales y, de paso, a las nuevas personas juzgadoras del Poder Judicial local, así que hay tiempo de comenzar a ejercer una ciudadanía más enfocada, con datos que permitan, en su momento, tomar una decisión informada y libre en las urnas.
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