Con el respaldo de la ciudadanía hidalguense, el mandatario Julio Menchaca Salazar rindió su segundo año de gobierno; después de 24 meses, donde al principio tuvo que sortear trabucos, pues la inercia de la forma antigua de gobernar tuvo que desterrarse para dar paso a los postulados de la Cuarta Transformación, la administración que encabeza ha implementado nuevas prácticas políticas, en donde todos somos responsables y podemos participar en los actos de gobierno.

Con el respaldo de la ciudadanía hidalguense, el mandatario Julio Menchaca Salazar rindió su segundo año de gobierno; después de 24 meses, donde al principio tuvo que sortear trabucos, pues la inercia de la forma antigua de gobernar tuvo que desterrarse para dar paso a los postulados de la Cuarta Transformación, la administración que encabeza ha implementado nuevas prácticas políticas, en donde todos somos responsables y podemos participar en los actos de gobierno.
En dos años de gestión, el gobierno de Julio Menchaca hace un corte con 290 líneas de acción integradas en los cuatro acuerdos generales y tres transversales, así como los 34 objetivos y las 136 estrategias establecidas en el Plan de Desarrollo, poniendo énfasis en áreas fundamentales como transparencia, salud, desarrollo económico, cuidado del medio ambiente y la participación ciudadana.
Los resultados están a la vista. Hidalgo se perfila para ser potencia.
Mucha política se ha hecho en Hidalgo durante estos últimos dos años, pues Julio Menchaca ha construido, en tiempo breve, un equipo de colaboradores sólido, que se ha transformado en un grupo de gran influencia, pues las exigencias sociales de encaminar los designios de nuevos derroteros, nuevas políticas y nuevas formas han obligado a tomar fuerza ante otros grupos, incluidos los de antaño y los de oposición.
Muchos de ellos, conocidos como caciques y que prácticamente han desaparecido de Hidalgo o su influencia ya es muy limitada y pasa desapercibida en las actividades sobresalientes, donde ya no se recuerdan esos personajes que en otros tiempos estaban encumbrados en la política y en los designios de Hidalgo, al grado que desde donde estuvieran mantenían el control político del estado.
Hoy en la entidad florece una nueva clase política, de otros colores, de tonos guindas, pero, sobre todo, de ideologías, intereses y acciones que verdaderamente están apegas al bienestar de la gente y a tener en cuenta “primero al pueblo”.
Prueba de ello es el apoyo de las familias hidalguenses al gobernador Menchaca, que supera el 65 por ciento, de acuerdo con rankings elaborados por encuestadoras profesionales y serias.
Y en ese sentido, las Rutas de la Transformación son la columna vertebral de la administración estatal, según lo ha confirmado el propio titular del Ejecutivo, en donde se han registrado grandes resultados de entrega de obras y acercamiento con la población, además de servicios itinerantes cerca de los pueblos y comunidades, que facilitan su acceso y atención.
Sin duda la marca de este gobernador es que la transformación llegue a todas y todos, y que, en toda acción gubernamental y aplicación de los recursos públicos, “primero es el pueblo”, y con ello será inevitable trascender y pasar a la historia dejando huella y legado al estado de Hidalgo.
Dada la experiencia del mandatario estatal en determinados temas, no es de extrañarse que podría decidir dedicar tiempo en fortalecer el tema de la justicia en Hidalgo, y aprovechar estos tiempos de proyectos federales de reforma al Poder Judicial para desencadenar ampliamente en la entidad una reforma a fondo, que vaya falta que hace.
Una reforma que incluya no solamente al Tribunal Superior de Justicia, sino a todo el sistema de justicia en general, que considere a las fiscalías, el Ministerio Público, la seguridad pública, los tribunales laborales, la defensoría pública y las policías municipales, lo que generaría una verdadera revolución de justicia, en donde todos estaríamos involucrados y participaríamos, cada quien desde la trinchera que le corresponda. Una sacudida al Poder Judicial en Hidalgo.
Recordemos que desde 1999 al 2005, Menchaca se desempeñó como presidente del Poder Judicial de Hidalgo, donde tuvo un papel destacado en cambiar inercias en beneficio de la población.
También fue presidente de la Comisión de Justicia del Senado de la República desde 2018. La suerte está echada al aire y es contundente que Julio Menchaca ya es y se consolidará como parte relevante de la historia del estado.