Hidalgo, bajo una ola de violencia nunca antes vista. Así es como se percibe la entidad, con las alarmantes cifras de personas desaparecidas en distintos puntos del estado de manera reciente.

Hidalgo, bajo una ola de violencia nunca antes vista. Así es como se percibe la entidad, con las alarmantes cifras de personas desaparecidas en distintos puntos del estado de manera reciente.
En lo que va de octubre, Hidalgo ya registra más de dos decenas de personas muertas halladas con signos de violencia, ejecutados y hasta personas calcinadas. Notas publicadas por el equipo de reporteros de Criterio han dado cuenta de ello.
En redes sociales, la gente comenta que nunca antes se había visto una alarmante cifra de personas desaparecidas y, en consecuencia, de hallazgo de cuerpos maniatados, flotando sobre canales o incinerados al interior de camionetas.
Las investigaciones que conducen las autoridades, siempre “por el sigilo” que conllevan, han derivado en que algunos de los crímenes estaban relacionados con delitos como el tráfico de estupefacientes o ilícitos que involucran la venta de hidrocarburo.
Este lunes, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) publicó los resultados de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), cuyos resultados señalan que, en Pachuca, el 49 por ciento de los habitantes considera que vivir en la capital del estado es inseguro.
Además, de septiembre de 2023 al mismo mes de este año, se incrementó en 7.2 por ciento esa percepción.
Ello quiere decir que poco menos de la mitad de quienes vivimos en Pachuca nos sentimos inseguros, ya sea porque algunos han sido víctimas de delitos como asaltos, robos o conocen también la información sobre personas desaparecidas y los posteriores hallazgos de cadáveres con signos de tortura.
“Hidalgo tiene algo” es el eslogan de una campaña que busca incentivar el turismo en esta entidad, pero ¿cómo se va a garantizar a los paseantes la seguridad, si ni a las personas que aquí vivimos se nos asegura sentirnos plenos y en paz?
La semana pasada, el secretario de Gobierno, Guillermo Olivares Reyna, consideró que lo que ocurre en la entidad es “una rachita”. Una rachita que ya duró bastante tiempo, diría yo, y que los resultados de la ENSU describen perfectamente.
Un incremento de 7.2 por ciento en la percepción de inseguridad en un año no es “una rachita”. La sociedad conoce y siente que, al menos, vivir en la capital del estado y sus municipios conurbados es inseguro.
Los crímenes que ahora ocurren en Pachuca y sus alrededores antes acontecían en los municipios frontera con otros estados, como los del suroccidente y occidente de la entidad, pero la ola de violencia se ha venido acercando poco a poco a Pachuca y su área metropolitana, lo que debe poner en alerta a las autoridades.
Serán ellas mismas quienes se encarguen de garantizar que los ciudadanos nos sintamos seguros en nuestro entorno, que cuando una persona de nuestra familia salga, a la hora que sea, tengamos la certeza de que la vamos a volver a ver con vida e íntegra.
De aquí a un año, veremos, entonces, cuánto sube o baja la percepción de seguridad en la capital del estado, un municipio importantísimo en la entidad que por primera vez es gobernado por Movimiento Regeneración Nacional (Morena).
Mientras tanto, toca cuidarnos entre nosotros. Ser empáticos. Vivir con cautela, que es lo que esta “rachita” nos ha orillado a hacer.
Hidalgo vive una ola de violencia nunca antes vista. Esperemos que las personas encargadas de la Seguridad Pública tomen cartas en el asunto.
SU CINTO: Las comparecencias en el Congreso del estado continúan. Mientras unos diputados tratan de lucirse, lo único que logran es quedar como aduladores. Que entren en consciencia, que la situación que vive Hidalgo está como el horno: no está para bollos. Es momento de exigir rendición de cuentas.
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