Andrés Lajous, director de la Agencia Reguladora de Transporte Ferroviario, detalló ayer durante la conferencia de prensa de la presidenta Claudia Sheinbaum que la reciente reforma constitucional en materia ferroviaria devuelve al Estado la operación de trenes de pasajeros, los cuales fueron abandonados tras la privatización ferroviaria impulsada por Ernesto Zedillo en 1995

Andrés Lajous, director de la Agencia Reguladora de Transporte Ferroviario, detalló ayer durante la conferencia de prensa de la presidenta Claudia Sheinbaum que la reciente reforma constitucional en materia ferroviaria devuelve al Estado la operación de trenes de pasajeros, los cuales fueron abandonados tras la privatización ferroviaria impulsada por Ernesto Zedillo en 1995. Esta reforma permite que el Estado no solo retome el control de las vías férreas para ofrecer servicios de pasajeros, sino que también otorgue asignaciones a empresas públicas o concesiones a privadas.
El regreso de los trenes de pasajeros, iniciado durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador con proyectos como el Tren Maya, el Istmo de Tehuantepec y El Insurgente entre México y Toluca, ahora busca consolidarse bajo una meta ambiciosa: construir 3 mil kilómetros adicionales de vías para cubrir zonas desatendidas desde hace décadas. Entre los proyectos iniciales destacan las rutas México-Pachuca y México-Querétaro, que reducirán los tiempos de traslado y llevarán conectividad ferroviaria a comunidades afectadas por la privatización.
A nivel global, la infraestructura ferroviaria también vive un auge. Algunos de los proyectos ferroviarios más importantes en construcción son:
Estos proyectos, al igual que los mexicanos, forman parte de una tendencia global de promover el transporte ferroviario como una alternativa ecológica frente al transporte por carretera y aéreo, mejorando la conectividad entre zonas urbanas y periféricas. Asimismo, la tecnología de alta velocidad busca competir con el transporte aéreo en rutas de media distancia.
Sin embargo, la realidad es que estas obras enfrentan obstáculos, desde sobrecostos y retrasos hasta dudas sobre su viabilidad económica a largo plazo. El éxito de los proyectos en México, como los mencionados a nivel mundial, dependerá de una planificación meticulosa, un manejo eficiente de recursos y, principalmente, de la capacidad para adaptarse a las cambiantes demandas de transporte en un mundo postpandemia.