Si consideramos al mundo económico, del dinero, la iniciativa privada pues, como un ente necesario para el crecimiento y desarrollo de los pueblos, tendríamos que ser honestos y aceptarlo sin miramientos ni regateos, darle su lugar privilegiado en la esfera nacional y mundial y, por supuesto, en lo que le toca al Estado libre y soberano de Hidalgo

Si consideramos al mundo económico, del dinero, la iniciativa privada pues, como un ente necesario para el crecimiento y desarrollo de los pueblos, tendríamos que ser honestos y aceptarlo sin miramientos ni regateos, darle su lugar privilegiado en la esfera nacional y mundial y, por supuesto, en lo que le toca al Estado libre y soberano de Hidalgo.
Reconocemos, desde todos los frentes de reflexión y análisis, que el dinamismo económico, los empleos en masa y los factores de crecimiento, están anclados y se le deben a la iniciativa privada, donde se generan casi el 75 por ciento de los empleos en México y en diferentes proporciones en el resto de las entidades federativas. En Hidalgo, según la fuente de referencia, se transita entre un 80 y 75 por ciento de cantidad de empleos que se generan a través de la iniciativa privada, especialmente en las medianas y pequeñas empresas, algunas que contratan menos de 100 trabajadores y algunas son de formación familiar.
También es cierto que, en los últimos tiempos hemos, observado cómo los poderosos del dinero han tenido que recular en su intento de influir de más en el panorama social y político, pues han sido frenados y ubicados en su real posición por el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien desde el primer día de su gobierno, en 2018, alzó la bandera para separar el poder político del poder económico, lo cumplió y lo mantuvo todo el tiempo de su administración, lo que representa, sin lugar a dudas, el mayor de los logros obtenidos en su pretensión de transformar de verdad la vida y los horizontes de los mexicanos. Logros para observancia de los gobernadores guindas y su necesaria implementación en sus territorios.
Los empresarios y la iniciativa privada han tenido que aceptar a regañadientes su nueva ubicación y no meterse demasiado, porque lo siguen haciendo, en el panorama político. Lo que quedó claro, y cada vez más se vuelve regla inamovible, es que los poderosos del dinero, si quieren participar en política, deben abandonar la dirección de sus empresas, entregarla a otra persona mientras dura su encargo político y después retomarla; también evitar que desde su posición privilegiada en la esfera política se vean beneficiados directa e indirectamente en contratos públicos, de dinero público, con sus empresas o familiares. Todo debe quedar claro, para entendimiento de las mentes transparentes. Pero tampoco los políticos en activo pueden convertirse en empresarios exitosos. Nada de nada.
Porque es el caso que, después de sencillas reflexiones, hemos notado cómo el mundo empresarial en Hidalgo, sus dirigentes, afiliados y simpatizantes han trabajado con el horizonte enfrente para participar activamente en todas las decisiones políticas y sociales que se generen en la entidad, de tal manera que si entramos en tiempos de elecciones, este sector organiza eventos donde convoca a los candidatos para auscultarlos y plantearles sus peticiones, con ánimo sano, se puede entender, pero con la mente de ganancias seguras y protagonismos innecesarios, en estos tiempos donde que cada quien debe tener su lugar y no invadir otros.
¿Quién recuerda que antaño los empresarios cuestionaran a los candidatos de elección popular y que los pusieran contra las cuerdas al comprometerlos a meter iniciativas en congresos federales y estatales colmadas de beneficios para ellos? La respuesta la conocemos todos, esos ejercicios no se daban, no se permitían, es más, ni se pensaban.
Cuando aparecen temas de momentos de inseguridad momentánea en territorio hidalguense, se alarman y presionan a los demás sectores para que reclamen e intentan mostrar que estamos desprotegidos. Reciente el sector empresarial convocó a una conferencia de prensa, donde reclamaron desatención en tramos carreteros que se han convertido en tierras de asaltos, robos y secuestros, especialmente de choferes de camiones que transportan mercancías y alimentos, en eventos que tienen poca atención oficial, lo que ha motivado que dejen de realizar denuncias ante los ministerios públicos correspondientes, pues dicen que les genera miedo.
Pidieron, en un acercamiento con autoridades federales y estatales, que sean atendidas sus demandas y ellos se comprometieron a convocar a sus empleados para que realicen las denuncias ante autoridad judicial y participar en la seguridad en general. El tema es que estos personajes no clarifican ni definen con precisión este compromiso, ni cuáles serán los aportes reales de la iniciativa privada y los empresarios en temas de seguridad, no solo se debe quedar en frases incompletas, porque se puede entender que solo son buenos para el reclamo por delante, por el fácil camino de echarle la culpa a los demás, de ponerse en el lado de las víctimas que son indefensos y maltratados. Debemos ser serios, todos.
En un ejemplo de excesos, los directivos de las cámaras de comercio en Hidalgo han incrustado representantes del organismo en las presidencias municipales, con la finalidad, dicen, de fortalecer al sector comercial y que “los vean como órgano de consulta, antes de presentar alguna iniciativa en el Congreso local o Asamblea municipal, ya que en ocasiones los afecta”. Puras desproporciones.
No se trata de arrinconar ni de satanizar este sector importante de la sociedad, sino de observar realidades, con claridad, con transparencia y con honestidad, para encontrar respuestas y soluciones a temas específicos que nos preocupan a todos, donde cada parte tome con seriedad su papel que le toca desarrollar, se comprometa honestamente y no trate de engañar con simulaciones o falsos testimonios lo que a estas alturas ya nadie se deja engañar ni manipular.
Es momento de jalar la carreta con la misma fuerza todos los involucrados, pues de otra manera se puede convertir en temas preocupantes y peligrosos para el buen desarrollo de Hidalgo y de transitar cada sector por donde le corresponde, aceptando que a nadie le conviene invadir esferas del otro ni utilizar chantajes para sobreponerse. Que así sea.