Este triunfo electoral levantó a este partido el ánimo, su aire triunfalista y hasta le elevó la soberbia, que ya hacen cuentas alegres para el 2027 y 2028

Las recientes elecciones legislativas de Coahuila consolidaron el control del PRI en el norte del país mediante un contundente triunfo de carro completo en los 16 distritos de mayoría relativa, cuya validez legal quedó firmemente ratificada por parte del tribunal electoral local, tras haber desechado las impugnaciones de Morena y el PT.
Este triunfo electoral levantó a este partido el ánimo, su aire triunfalista y hasta le elevó la soberbia, que ya hacen cuentas alegres para el 2027 y 2028.
Aquí en Hidalgo, el dirigente estatal del PRI, Marco Antonio Mendoza, aprovechó la inercia para reposicionarse como opción política electoral. Una revista de lujosa edición le dedica su portada y en el interior varias páginas abordan sobre la renovación del comité directivo de ese partido. Marco Antonio Mendoza aprovechó los reflectores de la prensa para reafirmar que aplicará una política de “tolerancia cero” y cerrará definitivamente las puertas a los militantes desertores, enviando un mensaje claro: el partido busca reconstruirse desde la lealtad absoluta de sus bases remanentes, castigando la traición política bajo la premisa de que no habrá segundas oportunidades para quienes busquen regresar tras el reacomodo de fuerzas en las urnas.
Su discurso surrealista dista mucho del devenir político. En las elecciones del 2024 estuvo a poco de ser borrado a nivel estatal. El municipio El Arenal, con el empuje del ahora alcalde Jensen Oropeza Pérez, fue la única demarcación que, sin coalición alguna, se pintó de tricolor.
Marco Antonio Mendoza hace declaraciones un tanto generalizadas, como si todos los que hubieron desertado se pudieran medir con el mismo racero.
Es verdad que hubo quienes traicionaron al PRI durante las elecciones de 2024 y desertaron con el único fin de seguir enquistados en el poder al asegurar un puesto público en el estado; otros más, para construir un blindaje de impunidad que los mantuviera lejos de la cárcel…
Sin embargo, existió otro grupo de políticos que se vio obligado a renunciar debido al secuestro del partido por parte de su dirigencia nacional, donde los cargos y privilegios siempre se reparten entre los mismos nombres.
Dentro de políticos disidentes que renunciaron destacan figuras cuya estatura política ha seguido creciendo, como Benjamín Rico Moreno o José Antonio Rojo. Personajes de este perfil difícilmente contemplarían un regreso a las filas del tricolor; por el contrario, su capital político les permitirá erigirse como opciones electorales competitivas por encima de cualquier membresía partidista o incluso postularse mediante la vía independiente.
DICE RACHY: Desde este espacio, celebro las intervenciones legislativas que aporta Marco Antonio Mendoza Bustamante. Da debate y genera iniciativas acertadas; como ciudadano apruebo su quehacer legislativo; sin embargo, su reelección al frente del PRI deja un mensaje contundente para los militantes y ciudadanos: primero yo, después yo y al último yo.
Díganme si no es una copia fiel del CEN donde no se renuevan sus cuadros políticos. Únicamente perpetúan los existentes…
El PRI estuvo recientemente en el foco de atención pública, primero por el proceso electoral en Coahuila y luego por su supuesta renovación interna. No obstante, desaprovechó esa valiosa ventana informativa para reivindicarse ante la sociedad. De haber actuado con humildad y verdadera autocrítica, el partido habría reconocido el legado de aquellos cuadros de gran talla que abandonaron el proyecto debido a la falta de apertura. Esa era la oportunidad perfecta para reconocer sus errores, pero la dejaron pasar…
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