Al final de la calle Real, hoy Miguel Hidalgo, se levanta desde los primeros años del sigo XIX la que el pueblo denominó la Casa Colorada —muchas veces pronunciada en plural—, hermosa mansión levantada por el segundo conde de Regla

Al final de la calle Real, hoy Miguel Hidalgo, se levanta desde los primeros años del sigo XIX la que el pueblo denominó la Casa Colorada —muchas veces pronunciada en plural—, hermosa mansión levantada por el segundo conde de Regla —quien por cierto nunca la ocupó—. Se trata de una casona de barroca fachada, cubierta con arena de cascajo, de donde se deriva su tonalidad rojiza, adornada con molduras de cantera blanca. José Vergara opina que su construcción debió ser concebida y probablemente dirigida por el mismo arquitecto que edificó la Casa del Conde Regla en Ciudad de México.
Se dice también que fue edificada en una época de borrasca minera en Pachuca y que su objetivo fue dar trabajo a los muchos desplazados por la inactividad en los fundos. Como ningún miembro de la familia ocupaba la casa se dispuso fuera arrendada en favor de Manuel Lozano, quien la habitó largo tiempo; a su muerte fue prácticamente abandonada y formó parte del haber hereditario de doña Matilde Romero de Terreros de Cervantes, pero como se dejaban de pagar las contribuciones al ayuntamiento fue remata en favor del gobierno, el cual la convirtió en Palacio de Justicia desde el año 1886.

La primera placa procede de principios del siglo XX y capta los patios interiores de la Casa Colorada, hoy convertida en sede de la Escuela Vicente Guerrero. Emblemáticos espacios donde tuvieron cabida las oficinas de los magistrados, los juzgados primero y segundo civiles, la Procuraduría General de Justicia y, el patio del fondo, la Junta Central —después local— de Conciliación y Arbitraje y depósito de sueños de quienes ahí iniciamos el ejercicio de la profesión
La segunda imagen es una placa vertical tomada por el fotógrafo pachuqueño David Bustamante en 1909, en la que puede verse el ajetreo cotidiano del entonces Tribunal Superior de Justicia, ya establecido en la otrora mansión de la familia Romero de Terreros. Puede observarse que en el remate de la fachada fue borrado de la cartela el escudo de Regla y colocadas en sobre relieve las palabras “Poder Judicial, hoy repuestas gracias a la muy atinada acción del gobernador Julio Menchaca Salazar, expresidente de ese poder.